El día que me quieras “Amado Nervo”

 

    El día que me quieras tendrá más luz que junio;
la noche que me quieras será de plenilunio,
con notas de Beethoven vibrando en cada rayo
sus inefables cosas,
y habrá juntas más rosas
que en todo el mes de mayo.

  

    Las fuentes cristalinas
irán por las laderas
saltando cantarinas,
el día que me quieras.

  

    El día que me quieras, los sotos escondidos
resonarán arpegios nunca antes oídos.
Éxtasis de tus ojos, todas las primaveras
que hubo y habrá en el mundo, serán cuando me quieras.

   

    Tomadas de la mano, cual rubias hermanitas
luciendo golas cándidas, irán las margaritas
por montes y praderas
delante de tus pasos, el día que me quieras…
Y si deshojan una, te diré inocente
postrer pétalo blanco ¡Apasionadamente!

   

    Al reventar el alba del día que me quieras,
tendrán todos los tréboles cuatro hojas agoreras
y en el estanque, nido de gérmenes ignotos,
florecerán las místicas corolas de los lotos.

   

   El día que me quieras será cada celaje
ala maravillosa; cada arrebol, miraje
de las Mil y Una noches; cada brisa un cantar,
cada árbol una lira, cada monte un altar.

   

    El día que me quieras, para nosotros dos
cabrá en un solo beso la beatitud de Dios.

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Amor a la Patria “Miquel Costa i Llobera”

 

    Quan les volgudes muntanyes

Deixava el pobre cautiu,

Plorant, collí d’una penya

Un brotet de romaní.

    

    Passa penes i fortunes;

Però, resant cada nit,

Besava el pobre besava

Un brotet de romaní.

   

    Un dia d`hivern, les ones

Tregueren un mort, ai trist!

Estret en la mà tenia

Un brotet de romaní.

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Los motivos del Lobo “Rubén Darío”

 

    El varón que tiene corazón de lis,

alma de querube y lengua celestial,

el mínimo y dulce Francisco de Asís,

está con un rudo y torvo animal,

bestia temerosa, de sangre y de robo,

las fauces de furia, los ojos de mal:

el lobo de Gubbia, el terrible lobo.

Rabioso ha asolado los alrededores,

cruel ha deshecho todos los rebaños;

devoró corderos, devoró pastores,

y son incontables sus muertes y daños.

Fuertes cazadores armados de hierros

fueron destrozados. Los duros colmillos

dieron cuenta de los más bravos perros,

como de cabritos y de corderillos.

Francisco salió: al lobo buscó en su madriguera.

Cerca de la cueva encontró a la fiera

enorme, que al verle se lanzó feroz

contra él. Francisco con su dulce voz,

alzando la mano,

al lobo furioso dijo: -”¡Paz, hermano

lobo!” El animal

contempló al varón de tosco sayal;

dejó su aire arisco,

cerró las abiertas fauces agresivas

y dijo: -”¡Está bien, hermano Francisco!”

-”¡Como! -exclamó el santo-. ¿Es ley que tu vivas

de horror y de muerte?

¿La sangre que vierte

tu hocico diabólico, el duelo y espanto

que esparces, el llanto

de los campesinos, el grito, el dolor

de tanta criatura de Nuestro Señor?

¿No han de contener tu encono infernal?

¿Vienes del infierno?

¿Te han infundido acaso su rencor eterno

Luzbel o Belial?”

Y el gran lobo, humilde: -”¡Es duro el invierno,

y es horrible el hambre! En el bosque helado

no hallé qué comer, y busqué el ganado,

y en veces comí ganado y pastor.

¿La sangre? Yo vi más de un cazador

sobre su caballo, llevando el azor

al puño; o correr tras el jabalí,

el oso o el ciervo; y a más de uno vi

mancharse de sangre, herir, torturar,

de las roncas trompas al sordo clamor

a los animales de Nuestro Señor.

Y no era por hambre, que iban a cazar”.

Francisco responde: -”En el hombre existe mala levadura.

Cuando nace viene con pecado. Es triste.

Mas el alma simple de la bestia es pura.

Tú vas a tener

desde hoy qué comer.

Dejarás en paz

rebaños y gente en este país.

¡Que Dios melifique tu ser montaraz!”

-”Está bien, hermano Francisco de Asís”.

-”Ante el Señor, que todo ata y desata,

en fe de promesa tiéndeme la pata”.

El lobo tendió la pata al hermano

de Asís, que a su vez le alargó la mano.

Fueron a la aldea. La gente veía

y lo que miraba casi no creía.

Tras el religioso iba el lobo fiero,

y, bajo la testa, quieto lo seguía

como un can de casa, o como un cordero.

Francisco llamó a la gente a la plaza

y allí predicó.

Y dijo: -”He aquí una amable caza.

El hermano lobo se viene conmigo

me juró no ser ya nuestro enemigo,

y no repetir su ataque sangriento.

Vosotros, en cambio, daréis su alimento

a la pobre bestia de Dios”. -”¡Así sea!”-,

contestó la gente toda de la aldea.

Y luego, en señal

de contentamiento,

movió la testa y cola el buen animal,

y entró con Francisco de Asís al convento.

Algún tiempo estuvo el lobo tranquilo

en el santo asilo.

Sus bastas orejas los salmos oían

y los claros ojos se le humedecían.

Aprendió mil gracias y hacía mil juegos

cuando a la cocina iba con los legos.

Y cuando Francisco su oración hacía,

el lobo las pobres sandalias lamía.

Salía a la calle,

iba por el monte, descendía al valle,

entraba en las casas y le daban algo

de comer. Mirábanle como a un manso galgo.

Un día, Francisco se ausentó. Y el lobo

dulce, el lobo manso y bueno, el lobo probo,

desapareció, torno a la montaña,

y recomenzaron su aullido y su saña.

Otra vez sintióse el temor, la alarma,

entre los vecinos y entre los pastores;

colmaba el espanto los alrededores,

de nada servían el valor y el arma,

pues la bestia fiera

no dio treguas a su furor jamás,

como si tuviera

fuegos de Moloch y de Satanás.

Cuando volvió al pueblo el divino santo,

todos lo buscaron con quejas y llanto,

y con mis querellas dieron testimonio

de lo que sufrían y perdían tanto

por aquel infame lobo del demonio.

Francisco de Asís se puso severo.

Se fue a la montaña

a buscar al falso lobo carnicero.

Y junto a su cueva halló a la alimaña.

-”En nombre del Padre del sacro universo,

conjúrote” -dijo- “¡oh, lobo perverso!,

a que me respondas: ¿Por qué has vuelto al mal?

Contesta. Te escucho”.

Como en sora lucha, habló el animal,

la boca espumosa y el ojo fatal:

-”Hermano Francisco, no te acerques mucho

Yo estaba tranquilo allá en el convento,

al pueblo salía,

y si algo me daban estaba contento

y manso comía.

Mas, empecé a ver que en todas las casas

estaban la envidia, la saña, la ira,

y en todos los rostros ardían las brasas

de odio, de lujuria, de infamia y mentira.

Hermanos a hermanos se hacían la guerra,

perdían los débiles, ganaban los malos,

hembra y macho eran como peroo y perra,

y un buen día todos me dieron de palos.

Me vieron humilde, lamía las manos

y los pies. Seguía tus sagradas leyes,

todas las criaturas eran mis hermanos,

los hermanos hombres, los hermanos bueyes,

hermanas estrellas y hermanos gusanos.

Y así, me apalearon y me echaron fuera.

Y su risa fue como una agua hirviente,

y entre mis entrañas revivió la fiera,

y me sentí lobo malo de repente;

mas siempre mejor que esa mala gente.

Y recomencé a luchar aquí,

a me defender y a me alimentar.

Como el oso hace, como el jabalí,

que para vivir tienen que matar.

Déjame en el monte, déjame en el risco,

déjame existir en mi libertad,

vete a tu convento, hermano Francisco,

sigue tu camino y tu santidad”.

El santo de Asís no le dijo nada.

Le miró con un profunda mirada,

y partió con lágrimas y con desconsuelos,

y habló al Dios eterno con su corazón.

El viento del bosque llevó su oración,

que era: “Padre nuestro, que estás en los cielos…

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Glossa 1883 “Eminescu”

 

    Tiempo llega y tiempo pasa,

Todo es nuevo y todo es viejo,

Qué es lo bueno, qué es lo malo,

Pregúntatelo y comprende.

    

    No sientas temor ni esperanza,

Lo que es ola como la ola pasa.

Si te tientan, si te llaman,

Sé frío como la nieve blanca.

     

    Cuanto retumba en nuestros oídos,

Cuanto por delante nos pasa,

¿quién podría recordarlo todo

y penetrar en su alma?

   

    Apártate despierto

Encontrando tu patria,

Cuando el ruido desierto

Tiempo llega y tiempo pasa.

     

    No debe inclinar los platillos

Del pensamiento la fría balanza

Buscando una felicidad hipócrita

En todo lo que cambia.

    

    Que de su propia muerte nace

Y dura ni un momento

Para el que la felicidad contempla

Todo es nuevo, todo es viejo.

  

    Como espectador en el teatro,

Imagínate que estás en la vida,

Papeles representarás sin espanto,

Nunca te engañará la mentira.

   

    Y si llorar o pelear se ordena

Sigue tus propios pasos,

Sabe cumplir su cometido

Lo que es bueno, lo que es malo

     

    Son las dos caras de la moneda

el pasado y el porvenir.

El que sabe aprender

Ve  el nacimiento en el fin.

     

    Todo lo que fue o será

Lo tenemos en el presente.

De su aparente pequeñez

Pregúntatelo y comprende.

   

    Porque todo lo existente

obedece a las mismas leyes

y desde hace miles de años

el mundo es triste o alegre.

     

    Otras máscaras, la misma obra,

Otras notas, la misma danza,

Tantas veces desengañado

No sientas temor ni esperanza.

     

    No te detengas viendo a los malvados

Colaborar para tener éxito

Pues aunque te sonrían los hados

El imbécil sería tu maestro.

      

    No temas, tratarán entre ellos

destruirse, son calaña,

No seas su compañero,

Lo que es ola como la ola pasa.

     

    El mundo con un canto de sirenas

Extiende hechizos diáfanos.

Para hacer de los actores marionetas

Tifones envía con encanto.

     

    No les hagas ningún caso,

Tu como puedas escapa

Sigue el camino que has pensado

Si te tientan, si te llaman.

     

    Si te tocan, escápate

Si te odian, quédate tranquilo,

Tus consejos brillan en el aire

Con el valor de ti nacido.

   

    Digan todo lo que digan,

Pase todo lo que pase,

No desees más que tu vida

Se frío como la nieve blanca.

    

    Se frío como la nieve blanca.

Si te tientan, si te llaman,

Lo que es ola como las olas pasa,

No sientas temor ni esperanza,

Pregúntatelo y comprende,

que es lo bueno, que es lo malo,

Todo es nuevo, todo es viejo,

Tiempo llega, tiempo pasa.

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Soneto de Fidelidad “Vinicius de Moraes”

 

 Antes que a nada, a mí amor estaré atento

y con tal celo y siempre y tanto

que aun teniendo enfrente a un mayor encanto

de él seguirá prendado mí pensamiento;

    

Quiero vivirlo en cada momento

y en su honor he de esparcir mí canto

reír mí risa y derramar mí llanto

a su pesar o para su contento;

   

Y así, cuando más tarde me busque

quién sabe si la muerte, angustia de quien vive,

quién sabe si la soledad, el fin de quien ama,

puedan decirme del amor que tuve,

que no sea inmortal, puesto que es llama

pero sí infinito, mientras dure.

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No digáis que agotado su tesoro “Bécquer”

 

     No digáis que agotado su tesoro,
de asuntos falta, enmudeció la lira:
podrá no haber poetas; pero siempre
habrá poesía.

         

     Mientras las ondas de la luz al beso
palpiten encendidas;
mientras el sol las desgarradas nubes
de fuego y oro vista;

mientras el aire en su regazo lleve
perfumes y armonías,
mientras haya en el mundo primavera,
¡Habrá poesía!

   

   

     Mientras la humana ciencia no descubra
las fuentes de la vida,
y en el mar o en el cielo haya un abismo
que al cálculo resista;

mientras la humanidad siempre avanzando
no sepa a dó camina;
mientras haya un misterio para el hombre,
¡Habrá poesía!

  

  

     Mientras se sienta que se ríe el alma
sin que los labios rían;
mientras se llore, sin que el llanto acuda
a nublar la pupila;

mientras el corazón y la cabeza
batallando prosigan;
mientras haya esperanzas y recuerdos,
¡Habrá poesía!

  

  

     Mientras haya unos ojos que reflejen
los ojos que los miran;
mientras responda el labio suspirando
al labio que suspira;

mientras sentirse puedan en un beso
dos almas confundidas;
mientras exista una mujer hermosa,
¡Habrá poesía!

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Enfrentar mil ejercitos “Mª Ángeles Reina”

 

     Enfrentar mil ejércitos,

Cara a cara, sin problema.

Que la vida penda de un hilo,

Bienvenida muerte, tarde llegas.

Al desierto hostil atravesar,

Montañas imposibles a escalar;

Ni gota de sudor en la frente,

Ni duda alguna al caminar.

Pero, ante los ojos de una dama,

Nada queda, todo se nubla;

El corazón en arritmia canta;

El pulso antes firme ahora tiembla;

La voz como trueno, ahora calla.

Ya el gran Corso lo decía;

“Mas poderoso que mil hombres en batalla,

es el gesto delicado y altivo,

es la gracia y la firme mirada,

que como una descontrolada fuerza te embiste,

la sola presencia de una verdadera Dama.

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En Paz “Amado Nervo”

 

     Muy cerca de mi ocaso, yo te bendigo, Vida,

Porque nunca me diste ni esperanza fallida

Ni trabajos injustos, ni pena inmerecida.

    

     Porque veo al final de mi rudo camino

Que yo fui el arquitecto de mi propio destino;

    

     Que si extraje las mieles o las hieles de las cosas,

Fue porque en ellas puse hiel o mieles sabrosas:

Cuando planté rosales, coseché siempre rosas.

   

     … Cierto, a mis lozanías va a seguir el invierno

¡mas tú no me dijiste que mayo fuese eterno!

Hallé sin duda largas las noches de mis penas;

Mas no me prometiste tú solo noches buenas,

Y en cambio tuve algunas santamente serenas…

     

     Amé, fui amado, el sol acarició mi faz.

                              ¡Vida, nada me debes!

                              ¡Vida, estamos en paz!

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Mallorca por Jorge L. Borges

 

“Mallorca es un lugar parecido a la felicidad, apto para en él para ser dichoso, apto para escenario de dicha, y yo - como tantos isleños y forasteros - no he poseído casi nunca el caudal de felicidad que uno debe llevar adentro para sentirse espectador digno (y no avergonzado) de tanta claridad de belleza”

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Un sonet per a tu “Martí i Pol”

 

     Un sonet per a tu que em fas más clar

tant el dolor fecund com l’alegria,

un sonet amb els mots de cada dia,

amb els mots de conèixer i estimar.

     

     Discretament l’escric, i vull pensar

que el rebràs amb discreta melangia,

com si es tractés dálguna melodia

que sempre és agradable recordar.

    

     Un sonet per a tu; només això,

però amb aquell toc lleu de fantasia

que fa que els versos siguin de debò.

    

     Un sonet per a tu que m’ha permès

de dir-te clarament el que volia:

més enllá de tenir-te no hi ha res.

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