El Mito de la Caverna y sus Remakes

 

    Platón, además de un hito esencial dentro de la filosofía occidental, es un estupendo narrador de mitos, que no sólo ocupan cierta extensión en su obra filosófica sino que destacan en el conjunto de las páginas platónicas por su fuerza poética y su seducción intelectual. El mito nos impacta en la imaginación y deja un rastro indeleble en la memoria.

    Resulta sorprendente que Platón no renuncie, ni siquiera en la República, un diálogo de alta elaboración filosófica, a los mitos como forma de expresar la verdad. De hecho en la República encontramos quizás el mito más discutido de toda la historia y reelaborado en cuadros, novelas, ensayos y películas: el mito de la caverna.

    Imaginemos una caverna bajo tierra, en la que los espectadores están sentados de espaldas a la entrada y de cara a la pared. Estos espectadores están cautivos, atados con cadenas, de manera que sólo pueden mirar hacia la pared del fondo. De la caverna sale un camino en pendiente, áspero, hacia el exterior. Para los espectadores es como si no existiera la luz natural, de ahí la necesidad de un fuego bien dispuesto. Hay una tapia entre el fuego y los espectadores, y entre ella y el fuego desfilan hombres portando objetos. Estos objetos proyectan sombras en la pared de la cueva, y esas sombras son lo único que ven los espectadores. Además la pared-pantalla tiene eco, y por eso para los cautivos parecen venir de ella las palabras que pronuncian los hombres que pasan detrás de la tapia. Un Platón de nuestro siglo hubiera supuesto un micrófono y un altavoz.

    Queda claro que las sensaciones son totalmente indirectas. Los prisioneros sólo ven sombras producidas no por el medio natural de la luz del sol sino por algo que es su remedo, el fuego (sombra del sol), y no oyen la voz humana, sino el eco (sombra de la voz). Viven entre sombras de sombras. Es así como se nos hace del todo patente lo miserable de su condición. No tienen conciencia ni de sí mismos ni de cuanto les rodea, y como están atados no pueden ver ni concebir otra realidad distinta, ni que exista otra vida diferente de la que ellos mismos llevan.

    Platón afirma que los prisioneros de la morada subterránea son iguales a nosotros, por extraño que a primera vista pueda parecer. El estado físico de estos trogloditas es en lo espiritual el estado general de la Humanidad. Tenemos de nosotros mismos y de lo que nos rodea visiones deformadas por los prejuicios, pasiones, modas y distorsiones de toda índole que nos mantienen encorvados y fija la mirada en una sola dirección: los intereses de los amos de la caverna.

    Nos propone Platón que desatemos a uno de los prisioneros. Debido al tiempo que lleva en esa posición, tendrá los músculos entumecidos y le costará ponerse en pie y caminar, pero aunque resulte difícil, le obligaremos a subir por el sendero que conduce al exterior.

    Al acercarse a la boca de la caverna, quedará deslumbrado por la claridad solar, le dolerán los ojos, creerá haberse vuelto loco y querrá volver a la tranquilidad de la caverna donde todo era conocido. Para acostumbrarse deberá empezar a observar de noche, con la luz de las estrellas y de la luna. Luego podrá ver de día las imágenes reflejadas en las aguas y las sombras; más tarde verá los árboles, los pájaros, las fuentes, podrá mirar las cosas en sí, y finalmente será capaz de ver el sol, y de darse cuenta de que gracias a él existe todo y que es la causa de la vida.

    Mares de tinta se han vertido sobre la interpretación de la caverna, y como todo mito, tiene diferentes claves, unas más visibles y otras más profundas.

    Si lo relacionamos con la línea del conocimiento, una alegoría prolija y expresamente declarada por Platón, nos encontramos con una caverna que representa el mundo visible, material, y alegóricamente, la ignorancia, la oscuridad. Dentro de esa ignorancia que se cubre de “creer que uno sabe”, están las imágenes que proyectan las cosas, es decir intelectualmente son las conjeturas o también “lo que nos han dicho”, y en segundo lugar los objetos en sí mismos, que es la opinión, la tan aclamada opinión que se reviste de sabiduría .

    El mundo exterior al que llega el prisionero que puede evadirse del antro representa el mundo del verdadero saber. Los reflejos y sombras que contempla en los primeros momentos son las cosas que se pueden razonar o discurrir. Los objetos reales que podrá mirar al habituarse a la luz son las Ideas. Y la visión que al final sea capaz de tener del sol cara a cara será la visión inteligible de la Idea del Bien (la máxima concepción platónica que une todos los aspectos de la virtud, lo bueno, lo bello, lo justo , lo verdadero). El Bien es la causa por la que todo es. Es el aspecto más luminoso del Ser. Y como el Sol que es el que da vida a nuestra Tierra, el Bien da vida a las ideas.

   En el mito, además, los hombres de la cueva acaban por sentirse hasta cierto punto contentos con su suerte. Con su fina percepción de la naturaleza humana, no los representa Platón gimiendo y llorando, sino consagrados concienzudamente a una singular actividad, la única a su alcance: identificar con toda exactitud las sombras que desfilan y su orden de sucesión, a fin de poder predecir cuando volverán a pasar éstas o aquéllas. De esta actividad hacen un certamen regular y lo toman con tanto ardor, dice Platón, que se otorgan entre ellos premios, recompensas, honores, adjudicados a los más hábiles en este arte de identificación y predicción. La caverna entera funciona como una maquinaria manejada por sus amos, que se aprovechan de los deseos necesarios e innecesarios de los esclavos, conocen sus gustos, pasiones, debilidades y se aprovechan de ellos en beneficio propio.

    No puede concebirse una miseria mayor que la de estos infelices, y no tanto por su tortura física, sino por su total ignorancia intelectual y moral.

    La versión más moderna de la caverna la encontramos en la película Matrix, donde la caverna y sus sombras es un macroprograma de ordenador que simula la realidad actual, la sociedad de finales siglo XX, y donde están conectadas las mentes de los seres humanos. Las cadenas que atan físicamente son unos nichos recolectores de energía donde dormitamos como fetos en incubación. En la filmación produce una gran decepción que la salida de la caverna del pobre Neo sea a un mundo tan feo y peligroso, pero anima que a pesar del peligro se atreva a volver a entrar en la caverna.

     Así también en la caverna de Platón cuando alguno de los presos rescatado del antro, que ha salido al exterior, se acuerda de sus antiguos compañeros de cautiverio y su lamentable estado, decide volver. No porque le guste regresar a la oscuridad de la caverna, sino por solidaridad con su compañeros, por amor, para liberarlos. La mayoría de las veces, como llega cegado por la luz del sol, no ve las sombras y tropieza. Por eso, los cautivos se mofan de él y le dicen que se ha vuelto loco al salir de la caverna. Peor aún, si trata de hacerles ver lo lamentable de su situación, el resultado será que se enfurezcan contra él y que, si pudieran, le matasen.

    Palabras terribles que se han comprobado muchas veces en la Historia. Véase el caso del mismo Sócrates, la quema de Miguel Servet, Giordano Bruno y tantos otros. Esta es la explicación de por qué siempre, en todo lugar, hay una inquisición cazadores de librepensadores que odian la libertad de pensamiento y el estudio comparado y queman en persona o en efigie, con propaganda destructiva y acusadora ,a cuanto grupo, hombre o mujer, les impida seguir con su juego de proyectar y con su manejo de la caverna.

    El prisionero que asciende, sale de la cueva y contempla el mundo real, representa la ascensión del alma al mundo de las Ideas, el sendero del filósofo. Y cuando vuelve se convierte en el verdadero político platónico, que reúne todas las virtudes morales desde al honradez a la justicia, del saber al saber hacer. Es el que, una vez conocido todo lo que es, vuelve a contar sus nuevas experiencias al aire y al sol y en libertad, para ayudar a otros a la liberación de las cadenas y así poder ascender al mundo inteligible.

   En esa meditación sobre la condición humana hay una gran enseñanza. Así como a los cautivos no hay que darles la vista que ya tienen, sino hacerles volver sus ojos de las tinieblas ala luz, otro tanto habrá que hacer con el alma, ya que en ella existe la facultad de aprender y lo único que hace falta es orientarla en la dirección correcta. Y así como los forzados de la caverna no pueden ver la luz natural, tan lejana a ellos, con sólo volver la cabeza, sino que han de hacerlo con todo el cuerpo, subiendo completamente el sendero, así también hay que proceder con el ojo del alma, se trata de la educación de todas las potencias del alma, y no sólo de su potencia intelectual; es una operación que implica una vivencia, (lo que pienso, lo que hago y lo que siento: mente, corazón y acción). La educación, por consiguiente, resulta ser el arte de la conversión del alma (de toda ella) para acercarla a la contemplación del ser y de la luz.

    Los mitos son ventanas luminosas que perduran en la memoria. La importancia de los mitos en los diálogos de Platón está en su honda poesía, belleza y en la guía de orientación para nuestro entendimiento de la vida. Platón es, en este siglo XXI, uno de los éxitos más seguros, no ha pasado de moda, tanto que algunos dicen que “sigue siendo el rey”. 

Sara Ortiz Rous

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EGIPTOMANÍA

 

    Una de las civilizaciones que más ha cautivado al público ha sido la del Egipto Antiguo. El desciframiento del jeroglífico en 1822 por Champollion, llamado justamente “el egipcio”, el descubrimiento de la mastaba casi intacta de Tutankamon, han sido dos hitos en la aparición de la “egiptomanía”. Pero la pasión por Egipto es casi tan antigua como esta civilización. Griegos, romanos, árabes, príncipes y aventureros, científicos y pensadores modernos se han sentido fascinados por la civilización de las riberas del río Nilo. Cada uno de ellos ha fabricado su propio mito que, a veces, ha ocultado al verdadero Egipto.

  

    Para los griegos, desde el segundo milenio antes de Cristo, Egipto ya se les aparecía como muy antiguo, de tal manera que para ellos Egipto había existido desde siempre. Solón, uno de los siete sabios de Atenas, es instruido en la remota historia de su propia ciudad por los sacerdotes egipcios, hablándole, según narra Platón, de enfrentamientos con ejércitos de la mítica Atlántida, hace 12.000 años.

   

   Egipto contaba a los ojos griegos con una organización social estable y casi perfecta que garantizaba la concordia social y el buen funcionamiento de la vida diaria. Licurgo y Solón visitaron Egipto para inspirarse y otorgar a Esparta y Atenas, respectivamente, de una constitución política adecuada. Para estos sabios griegos la organización social egipcia era digna de ejemplo por el cumplimiento natural de los deberes comunitarios y el buen funcionamiento de la medicina y la justicia. Y lo hicieron tan bien, que durante los primeros tres mil años de su historia no van a conocer prácticamente guerras ni problemas sociales, de ahí que para los griegos el Antiguo Egipto se les apareciera como un pueblo pacífico desde el principio de los tiempos.

   

  Nota:        a) aegypciaka son tratados griegos que describen Egipto y se convirtieron en un boom. Autores de aegypciakas: Aristágoras, Manetón, Hecateo de Abdera, Alejandro Polyhistor.

          b) griegos célebres que visitaron Egipto: Orfeo, Museo, Dédalo, Homero, Licurgo de Esparta, Solón, Platón, Pitágoras, Eudoxo, Demócrito.

   

    Para los romanos Egipto es la Tierra de la Salud. Y, efectivamente, hubo un gran desarrollo de la medicina. Ya desde el principio de su aparición en la Historia, contaba con especialistas de los ojos, del riñón, de la sangre, del sistema respiratorio. Decían los romanos que en Egipto había un médico para cada enfermedad. Y recomendaban a todos lo que tenían una salud delicada pasar una temporada en tierras de Egipto, como hizo el mismo Séneca, quien padecía una dolencia pulmonar. El ideal egipcio de la salud es la armonía que ellos llamaban “Magia”; cuando hay correspondencia entre lo interno y lo externo, entre lo espiritual y lo físico, entonces hay salud, armonía y magia. Curiosamente, hoy se vuelve a retomar esta idea de la Antigüedad y la medicina contemporánea cada vez investiga más las relaciones que hay entre las enfermedades del cuerpo y los desequilibrios del alma.

   

  Una de las imágenes que más ha influido en la egiptomanía es la de las momias. El origen de esta palabra es árabe, viene de mumia que significa bitumen, una sustancia medicinal que usaban tradicionalmente los árabes de Egipto. ¿Por qué, los árabes identifican a las momias con la curación? Seguramente seguirían recordando los altísimos conocimientos de anatomía y medicina de los embalsamadores egipcios. Esta asociación de ideas provocó que durante toda la Edad Media se creyera en las propiedades curativas del polvo de momia; hubo un gran comercio de polvo de momia y los más hipocondríacos no salían de casa sin llevar encima un saquito con el supuesto polvo curativo. En el siglo XVIII se puso de moda desenliar momias en los salones ingleses.

   

    La pasión por el Antiguo Egipto provocó también  el expolio de cantidades enormes de tesoros y piezas arqueológicas que se buscaron con ahínco en el interior de las pirámides. Para los griegos las pirámides eran enormes llamas de fuego - de ahí su nombre, de pir, “fuego, ígneo”-, o sea, templos dedicados al conocimiento, dado que el Fuego era el símbolo de la Sabiduría. Pero con la pérdida de la clave interior, el tesoro que es el conocimiento se dejó de lado y se identificó ese tesoro del que hablaban los griegos con las joyas y el oro.  En el s. XIV era tal la pasión por estos tesoros, que los buscadores árabes eran considerados como un gremio y pagaban impuestos como artesanos. Hasta los Reyes Católicos enviaron  un embajador para participar del suculento “pastel”. Mas, ¿qué simbolizaba para los propios egipcios la pirámide? Su arquitectura refleja el orden y la armonía del Cosmos que debe reflejarse en la sociedad; descubrirlo para aplicarlo era el gran tesoro para los egipcios.

   

  Si Platón, Pitágoras, Tales, Solón, Demócrito, Marsilio Ficino, Giordano Bruno y tantos otros sabios aprendieron del Antiguo Egipto -como diría Howard Carter- “cosas maravillosas”, el apasionado del Egipto Antiguo tiene la misma oportunidad de redescubrir aquellas viejas enseñanzas, que hablan de mejoramiento, de convivencia, de vivir armonizando el mundo celeste y el mundo terrestre, el mundo de las ideas y el mundo de las acciones.

 

 

Francisco Capacete

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El pasado existe

 

    El pasado existe aunque haya quedado ocultado por el presente. Esta es una cuestión puramente física. Hay personas, pensadores, intelectuales y científicos que opinan que el pasado no existe, que ha dejado de ser y que lo único existente es el instante presente. Sin embargo, tales opiniones son contrarias a las leyes de la física en las que las causas no dejan de existir por el mero hecho de producir efectos. La gravedad es la causa de una serie de fenómenos, como pueden ser que los objetos más pesados que el aire caen hacia el suelo si se los deja caer desde cierta altura. Pues bien, mientras mantenemos el objeto sujeto de nuestras manos ante el vacío, la gravedad es una realidad existente; cuando lo soltamos y el objeto cae, la gravedad no deja de existir; y, una vez impacta contra la tierra, la gravedad sigue existiendo. Los efectos o fenómenos dejarían de existir si desaparecieran las causas que los producen. Por ejemplo, si apagamos el fuego que calienta la sopa, ésta dejará inmediatamente de hervir y se enfriará progresivamente. Causa y efecto van indisolublemente unidos.

    A nivel histórico, el momento presente es la consecuencia de los hechos pasados y éstos son la causa de la aparición del momento presente. El hoy es el resultado del ayer y en el presente se construye el futuro. Así como ocurre con la gravedad y la caída de un objeto, el presente cae, esto es, sucede, porque el pasado continúa existiendo como causa. Si dejara de existir, ocurriría como con la sopa, se enfriaría -desaparecería el calor- irremediablemente. El odio pasado provoca la guerra actual y mientras ese odio no cese, la guerra seguirá activa. El odio, la ambición, el egoísmo, etc., son causas de conflictos que permanecen en los corazones, no dejan de existir y su existencia hace que los conflictos sigan provocando los estragos consecuentes. Hasta que no se acabe con las causas, los efectos se siguen produciendo.

    De la misma manera, si Platón hubiera dejado de existir con la muerte, la civilización occidental no habría dado los pasos que ha dado a lo largo de dos mil quinientos años. Si la colonización de los viejos imperios orientales hubiera dejado de existir con la independencia de los países que surgieron entonces, muchos conflictos actuales no habrían sucedido. Aquellas causas siguen existiendo de alguna manera, al menos, así debe ser según las leyes de la física y el tiempo es uno de los elementos naturales que estudia la física.

    Por esta razón, la existencia del pasado en algún misterioso y recóndito lugar o dimensión, es por la que podemos recordar sucesos de nuestro pasado personal, una celebración de cumpleaños, el primer día en el colegio, la caída del árbol, el primer amor, etc. Si ya no existiesen tales hechos no podríamos traerlos al presente con nuestra memoria, puesto que no podemos usar lo que no existe. ¿Quién puede escribir con ese ordenador que se tiró a la basura y en la planta de reciclaje se trituró? Nadie. ¿Quién puede montar en esa bicicleta que ya se rompió y se llevó a la chatarrería para que compusiera un cubo de metal? Nadie. Sin embargo, siempre podemos usar la idea de ordenador o la idea de bicicleta para construir de nuevo esos objetos porque continúan existiendo. Ellas son las causas de la producción de ordenadores y bicicletas. Las ideas que continúan inspirando a los seres humanos no han desaparecido, no han muerto. Son como la gravedad, una fuerza o potencia que permite orientarse en este mundo.

    Las ideas verdaderas, las que inspiran creaciones válidas y constructivas, aunque procedan del pasado, de viejas civilizaciones y antiguos filósofos, no mueren ni desaparecen, permanecen en lo invisible, siempre dispuestas a ayudarnos a mejorar el mundo.

Francisco Capacete. 

 

       

 

         

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Dragones “¿Qué hay de nuevo qué hay de viejo?”

 

     Si alguien señalando al cielo gritara “¡un dragón!”, muy probablemente todos (o casi todos) miraríamos hacia arriba ilusionados de poder ver por fin a un dragón de verdad. Sin embargo, es muy poco probable que la advertencia fuera en serio. Los dragones no existen, son fruto de la fantasía mitológica y artística. Solamente en los cuentos los dragones existen, vuelan y escupen fuego por la boca. No obstante, ¿a qué viene este resurgir de los temas de dragones? Los dinosaurios se extinguieron hace unos cuantos millones de años, pero los dragones no han terminado de desaparecer para la gente. ¿Qué tienen de especial, por qué nos atraen tanto?

        En realidad, los dragones sí que existen. Son reptiles homotérmicos, es decir, son de sangre caliente y su temperatura corporal es controlada internamente, lo que les permite adaptarse a diferentes climas y a mantenerse activos tanto de día como de noche todo el año. Su sistema reproductivo es interno, es decir, por fuera es difícil determinar si un dragón es macho o hembra. Los dragones, al igual que otros reptiles y pájaros, ponen huevos. Un ejemplo es el dragón de Komodo.

        Este dragón se creía que sólo existía en las fábulas y legendas que aparecieron el los tiempos medievales. Sin embargo, en el año 1912 se descubrió que era tan real como nosotros. Habita en cuatro islas muy pequeñas de Indonesia: Komodo, Flores, Gili Motang y Rinca. Tres de estas islas son parte del Parque Nacional de Komodo. Es uno de los reptiles más grandes del mundo, llegando el macho a medir 3 metros y pesar aproximadamente 90 kgs. Y la hembra mide 2 metros y pesa 45 kgs.

        El dragón (del latín draco, y éste del griego drakon, “víbora” o “serpiente”) aparece en diversas formas en las mitologías de todo el mundo. Los dragones chinos (o Longs), los japoneses (o Ryûs) y los coreanos son vistos generalmente como benévolos, mientras que los europeos son generalmente malévolos. Inversamente, entre los romanos, típicos representantes del Occidente antiguo, el dragón era considerado un símbolo de poder y sabiduría.

        Si un dragón volara desde Toledo hasta Kyoto experimentaría un shock cultural. En efecto, en lugar de ser temido, perseguido y atacado, sería recibido con una los honores propios de una estrella de cine.

        A diferencia de sus primos occidentales, los dragones orientales no escupen fuego ni tienen alas. Un dragón típico de Oriente tiene cuernos de ciervo, cabeza de caballo, cuello de serpiente, garras de águila, orejas de toro y bigotes largos como los de los gatos. En las leyendas chinas hay dragones que vigilan los cielos, dragones que traen la lluvia, y dragones que controlan los ríos y arroyos. En Japón, donde se los tiene por seres sabios, amables y siempre dispuestos a ayudar, los dragones han sido durante siglos el emblema oficial de la familia imperial.
        Los cristianos heredaron la idea hebrea del dragón, que aparece en el Apocalipsis, del apóstol Juan, y en otras tradiciones posteriores. En el arte cristiano del Medievo simboliza el pecado y al aparecer bajo los pies de los santos y mártires representa el triunfo de la fe y los reinos cristianos sobre el pecado. La leyenda de San Jorge y el dragón, muestra claramente este significado.

        En el simbolismo medieval significaban la decadencia y la opresión, aunque sirvieron también como símbolos para la independencia, el liderazgo y la fuerza. En la pauta del viaje del héroe, los dragones representaron el temor. Muchos dragones se presentan también como la encarnación de la sabiduría, por lo que en esas tradiciones matar a uno de ellos no sólo daba acceso a sus riquezas sino también significaba que el caballero había vencido a la más astuta de las criaturas. Otra faceta del dragón en la mitología clásica de la época caballeresca es el dragón como guardián que custodia o secuestra princesas en sus castillos.

        La mitología no es cosa sólo del pasado, porque en los últimos años se han creado una serie de leyendas que, ¿quién sabe si se convertirán en los mitos del futuro?

        Cualquiera de nosotros podría ser Hank, Shelly, Bobby, Erik, Presto o Diana, esos jóvenes que se habían montado en la nueva atracción de la feria local: “Dragones y Mazmorras”. ¿Cómo podían entender ellos que habían sido trasladados a una dimensión paralela donde los dragones eran de verdad?
Como único guía en esta nueva vida, está el misterioso Amo del Calabozo, un poderoso mago que otorgará a los protagonistas fantásticos poderes y les hará correr mil y una aventuras. “Dragones y Mazmorras” llegaba a nuestros
televisores avalado por la moda de los juegos de rol y sus personajes pronto se ganaron el corazón de los telespectadores de todo el mundo. Más tarde llegará a la pantalla grande. La trama, como no podía ser menos, sigue el eterno embate del Mal -dirigido por el maligno brujo Profion- contra el Bien, defendido por la Emperatriz Savina y sus valorosos paladines.

        ¿Quién no ha enfrentado el miedo o el valor como el protagonista de “Eragon”? La leyenda nos lleva al reino legendario de Alagaësia, donde la guerra se está gestando. Los Jinetes protectores de la paz del Imperio y los únicos capaces de controlar a los inteligentes dragones, se han extinguido o han pasado a formar parte de las tropas del malvado rey Galbatorix. Los elfos hace tiempo que se han exiliado a un lugar oculto y los vardenos, un grupo disidente, se ocultan en ciudades protegidas. Cuando Eragon, un joven de 15 años que vive en una pequeña aldea, se encuentra
con una piedra preciosa en medio del bosque a donde ha ido a cazar, poco se espera que ese suceso vaya a cambiar su vida y el destino de Alagaësia. Lo único que desea es venderla para así asegurar la subsistencia de su familia durante el duro invierno. Sin embargo, una noche la gema se rompe y lo que sale de ella lo llevará a un viaje que lo convertirá en héroe. ¿Podrá Eragon convertirse en uno de los
legendarios jinetes de dragones? La esperanza del Imperio descansa en  
sus manos…

        En definitiva, los dragones siguen estando en nuestra vida cotidiana. Algunos se extinguieron hace muchísimo tiempo, pero otros han renacido para renovar nuestra ilusión por un mundo donde la aventura es también un valor de futuro.

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El Bhagavad Gita para todos

 

     El Bhagavad Gita es un episodio de un libro de la mitologia hindú, el Mahabharata. El Mahabharata que significa “la gran batalla de los Bharata” narra la guerra entre dos bandos de una misma familia que luchan por reinar en la Ciudad de Hastinapura. El Bhagavad Gita cuenta cuando que ejércitos, el de los Kurus y el de los Pandavas están dispuestos a comenzar una guerra y Arjuna uno de los guerreros del ejército Pandava se cuestiona sobre la validez de esta batalla. Entonces pide al conductor de su carro, Krishna que pare el carro en el aire entre los dos ejércitos. Arjuna viendo que en el campo de batalla se encontraban dos ramas de una misma familia, dispuestos a matarse, hermanos, primos, maestros, discípulos y amigos, decide no luchar. En este momento Krishna le incitará a la lucha dando comienzo al Bhagavad Gita, la “Canción del Maestro”.

     Para entender este libro hay que descifrarlo, pues la literatura hindú está repleta de simbolismo.

     ¿Por qué luchan los Kurus y los Pandavas? Por la ciudad de Hastinapura. Hastinapura es la ciudad de la Sabiduría y fue muchas veces traducida como la ciudad de los elefantes, ya que para los hindúes el elefante es símbolo de sabiduría. Al observar el comportamiento de los elefantes vemos que, a pesar de su fuerza y grandeza, al caminar no interfiere en la más pequeña hilera de hormigas, levanta sus patas para no hacerles daño. Sus ojos son pequeños, así como el sabio que poco atiende a lo que ve del mundo exterior porque siempre trata de ver lo que él y los demás tienen dentro. Sus orejas son grandes, acostumbradas a escuchar. Cuando escucha la llamada de su manada nada le puede impedir de alcanzarla, corre y arrasa lo que encuentra por delante, de la misma manera el sabio cuando escucha la voz de su Yo Superior, no mide esfuerzos para hacerle caso. Con este simbolismo revistieron los hindúes la parte de nosotros que nos hace sabios y inegoístas: nuestra Voluntad, nuestra Libertad, lo más preciado que podemos tener y lo único que es realmente nuestro.

     ¿Quiénes son los Kurus y los Pandavas? Los Kurus son nuestros defectos que nos impiden conquistar nuestros sueños, nos impiden ser libres para tomar decisiones que nos llevarían a realizar estos ideales que sentimos en el corazón pero que no llegamos a vivirlos. En la historia de esta batalla los Kurus gobiernan Hastinapura por trampa y lo que los Pandavas quieren es conquistarla porque por derecho les pertenece. Los Pandavas son nuestras cualidades aquellas que si atendemos nos llevarán a la felicidad y a vivir tal cual alguna vez hemos soñado. La batalla entre estos dos bandos es la batalla que se da dentro de todos nosotros, la batalla entre nuestra luz y nuestra oscuridad, oscuridad que daña no sólo a los demás sino también a nosotros mismos.

     Arjuna es el símbolo de toda la humanidad, de cada persona que quiere superarse, ser mejor. El hecho de tener que luchar le horroriza así como nos horroriza luchar contra nosotros mismos, nuestros vicios, nuestras manías, nuestras ganas de confort y de pasárselo bien a todas horas olvidando que tenemos un ser interior que requiere atención para poder iluminar nuestra vida que aunque llena de quehaceres es aburrida por la falta del brillo de vivencias espirituales. Arjuna es el espectador que ve lo bueno y lo malo, quiere vivir lo bueno, pero el malo todavía le es seductor, todavía tiene la apariencia de amigo, hermano, maestro, porque en algún momento le hizo crecer, aprender pero ya ha pasado esta etapa, necesita dar un paso adelante y esto significa dejar atrás sus antiguas costumbres, tradiciones y creencias. Por eso decide no luchar, porque no quiere ver morir aquello que le ha acompañado por toda una vida. Arjuna como todo ser humano tiene la suerte de poder contar con alguien para aconsejarle, en este caso la encarnación Dios.

      Krishna es para los hindúes un enviado de Dios para guiar a los hombres, que podemos entender también como la voz de nuestro Yo Superior, de aquello que está en contacto con la verdad y que sabe bien lo que realmente queremos para nuestra vida, por eso muchas veces la ahogamos con mucha diversión, pasatiempos y compromisos superficiales, porque escucharla es oír la verdad, es oír que no estamos caminando por el camino que realmente queremos, sino que estamos siendo arrastrados por las circunstancias o sino huyendo de nosotros mismos.

     ¿Cómo reconocer nuestro Yo Superior? Cuando nos llegan al sentimiento y al pensamiento ideas de amor, de arrepentimiento por los errores, de total inegoísmo, cuando escuchamos palabras que nos avergüenzan por vivir de forma tan contraria a estos valores.

       Sí, indudablemente es difícil actuar de acuerdo con la voz del inegoísmo. Es posible que al principio de la lucha sean más los dolores que las alegrías. Pero al final de ese camino nos espera la Suprema Felicidad: ser nosotros mismos, poner la dirección de nuestra personalidad bajo ese Yo que está naturalmente capacitado para transitar el Sendero.

Rafael Gonçalo

 

 

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El Agua

 

     Las leyes que reglamentan la depuración de aguas incrementan la necesidad del tratamiento de aguas de alcantarillas de comunidades cada vez más pequeñas. El tratamiento mas corriente de aguas es el de la depuración aeróbica. Este tipo de depuración se ha impuesto en los países mas avanzados, sobretodo en aquellos de clima templado o frío para comunidades grandes y medianas. Las comunidades pequeñas en países donde existe la posibilidad utilizan el lagunaje, en muchos casos anaerobio-aerobio, En países o áreas donde la temperatura del agua de alcantarilla no baja de 14 ºC se puede lograr la depuración anaeróbica rápida en lechos suspendidos (UASB) con pulido aeróbico si necesario. Estas plantas se han implantado ventajosamente en Colombia y Brasil; En este ultimo país se dispone de diseños estándar para poblaciones pequeñas. Aparte de que el proceso anaerobio produce un 85% del volumen de lodos comparable a una planta aerobia, hay una economía suplementaria al incorporar la separación primaria y secundaria en el mismo reactor. Volveremos sobre el tema en otro momento.

      Los lodos de depuradora de aguas residuales son el producto directo de la eliminación de la contaminación de las aguas. En general son de dos tipos, los que se retiran sin transformación y los que se producen por la transformación de la contaminación. Entre los primeros se cuenta con los sólidos gruesos y grasas separados en los sistemas de rejas y separadores gravitatorios de entrada y que por lo general son sólidos de eliminación fácil. También entre los sólidos que se separan sin transformación se debe contar con los sólidos de los clarificadores primarios y por la naturaleza del tamaño de partícula retienen el contenido bacteriano activo de las heces y productos en descomposición. Los sólidos generados por la transformación de la contaminación orgánica son la biomasa generada en exceso por el sistema. Estos sólidos creados por el proceso de transformación son de carácter microbiano (bacterias, protozoos, ciliados, rotiíferos, etc) que presentan características bacteriales activas.

     El manejo de lodos en plantas aerobias de gran tamaño es conocido. Los lodos se pueden digerir anaerobicamente y luego espesar. La digestión se utiliza como medida de reducción de volumen y estabilización biológica. Algunas plantas disponen del lodo (digerido o no) mediante espesamiento por centrifuga con posterior secado o incineración, según los casos. Como los lodos acumulan metales pesados el inconveniente es que el proceso de incineración puede no ser viable en pequeña escala por emisión incontrolada de dioxinas y de metales pesados a la atmósfera.

      Otras vías de la eliminación de lodos digeridos es su maduración y aspersión agraria o su estabilización con cal y espesamiento para enterramiento sanitario o secado y estabilización para utilización agraria.

      Las plantas de comunidades pequeñas no tienen la capacidad de manejo de sistemas complicados y por lo tanto han de seleccionar sistemas de manejo fácil o iniciar sistemas regionales de tratamiento de lodos. Veamos aspectos concretos de varias opciones de eliminación de lodos para esas plantas.

 ASPECTOS DE LA ASPERSIÓN AGRARIAS

     Alrededor de la mitad de los solidos que se manejan en una depuradora son lodos biológicos (tambien conocidos como bio-masa o lodos activados). La bio-masa es un producto rico en bionutrientes tales como nitrógeno y fósforo. Los lodos biológicos una vez tratados (por digestión anaerobia) son fundamentalmente solidos favorables al medio ambiente y buen fertilizante agrícola.

      No obstante, la bio-masa activa en los reactores de depuración tienen la capacidad de acumular compuestos químicos y metales. Estos últimos son la razón por la que la aplicación de lodos debe ser controlada. Los bio-solidos de una ciudad con baja actividad industrial aun contienen Cadmio, plomo, cobre y zinc, que son por lo general de origen domestico y de la industria de servicios. El nivel determina la aplicación de biosolidos y su frecuencia. En una ciudad como Calgary (Alberta), pese a su carácter marcadamente no industrial, la aplicación de biosolidos es recomendada en forma cíclica con un periodo de aplicación de una vez cada tres años. De aquí la importancia de tener programas de recogida de materias toxicas tales como pinturas, aceites, disolventes, baterías y otros.

 

Sara Ortiz

 

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La torre de Canyamel

 

     Sola, alta y protectora, se eleva en tierras mallorquinas una torre medieval de defensa. Extiende su vieja mano sobre el fértil valle de Canyamel. Edificada en el siglo XIII, de estilo gótico, su nombre primitivo era “Torre d’en Montsó”, sustituido por Torre de Canyamel, al establecerse cultivo de caña de azúcar en la segunda mitad del siglo XV.  No es una torre emblema del feudalismo medieval, del dominio de los señores, sino un recuerdo de las antiguas funciones de refugio y defensa que los caballeros mallorquines juraban al servicio de su pueblo frente a los corsarios del mediterráneo. En el siglo XII se contarían por un centenar los caballeros que guardaban la isla de Mallorca. Se dice que la costa mallorquina tenía un efectivo sistema de comunicación que permitía comunicar mediante señales luminosas los peligros que se avistaran y así protegerse y defenderse de las asechanzas que los vientos marinos acercaran a la tierra. Algunos historiadores opinan que esta Torre es de la época de dominación islámica, aunque parece más cierta la datación de los primeros tiempos de la conquista de Mallorca por Jaume I de Aragón. Como el terreno lo permitía, su forma no se adapta al risco montañoso como en las torres pirenaicas o europeas, es un cuadrado perfecto de 16′50 metros de lado. Las restauraciones que se han efectuado han respetado la estructura original de la torre, eliminando aditamentos, tanto interiores como exteriores, pues durante sus más de 700 años de vida había sufrido numerosas alteraciones, añadidos, remodelaciones… La torre original debía ser más pequeña que la actual, quizá semejante a la que hay hoy dentro del Castell de Capdepera, la “Torre d’enb Nunis”. Para una defensa más fácil se preferían las construcciones en los lugares más inaccesibles, los más buscados eran los salientes de las montañas. Pero en las zonas llanas que no se podía ofrecer una posición de este tipo, se debía solucionar el problema con fosos de agua como protección del castillo, o como en esta Torre que, en sus orígenes, se accedía al interior del recinto por la fachada principal, la que da al mar, mediante una escalera móvil y a través de un portalón situado a dos metros de altura. A la altura de esta entrada, en el interior, arranca una escalera de caracol que conduce la planta principal. La idea general que se tiene del castillo medieval incluye una muralla y una torre, cerca de la tercera parte de los castillos tenían una torre principal, la torre del homenaje. Además estaba el edificio de los aposentos, la gran sala o alcázar, mayoritariamente junto a la muralla, y otros edificios menores.  Al ser una fortaleza más que un castillo propiamente dicho, su estructura difiere bastante, la Torre de canyamel consta de tres plantas, y sobre la cubierta se levanta un torreón central, de manera que el conjunto se eleva hasta una latura total de 23 metros. La fortaleza consta de tres plantas. La planta baja, con una altura de 7 metros, está construida con muros de argamasa, barro y piedras de un metro de grosor. Dicha planta esta dividida por dos paredes que forman tres naves, y el techo está soportado por cuatro grandes arcos ojivales. Originariamente los techos se formaron con un entramado de vigas y cañizo, hasta que se construyeron bóvedas capaces de aguantar el peso de la planta principal que, cuando hubo desaparecido el peligro de invasiones, se convirtió en un almacén de grano de la finca. Para la ejecución de estas bóvedas se tuvieron que construir arcos más pequeños, y todavía pueden apreciarse los originales. En cada fachada de laTorre existen seis aspilleras de defensa. La planta principal tiene unos muros de un grosor de 70 cm, frente al de metro de la planta baja. Se divide esta planta en tres departamentos que se comunican a través de tres puertas iguales hacia la nave trasera. De esta manera, si la planta baja caía en manos enemigas, se retrocedía  a la planta primera y los defensores cerraban, sucesivamente, las puertas que aseguraban con gruesos barrotes transversales cuyos extremos se introducían en los huecos practicados a ambos lados de las puertas. En esta planta ya existen ventanas, dos mayores en la fachada principal. Todas las ventanas están flanqueadas a ambos lados por una aspillera. Unas grandes ménsulas al lado de la puerta que da al exterior, indican la posibilidad de un puente de enlace con otras construcciones ya desaparecidas. Superado el destino defensivo del edificio esta puerta se utilizó para entrada del grano cosechado. No se aprecia vestigio alguno de comunicación con el piso superior, ni de acceso al torreón central. Es de suponer que el tránsito a las partes más elevadas de la casa fortaleza debía realizarse también mediante el uso de escaleras levadizas, de madera o cuerda. En la planta superior o cubierta, era donde tenía lugar la última defensa, con las armas que existían en el siglo XIII y XIV, espadas, lanzas, ballestas, hondas,arcos. Sobresale la torre central o torre del homenaje, refugio de la fortaleza, que cumplía una eficaz función de vigilancia, dado su dominio sobre el valle y la comarca de Artá, Capdepera y Son Servera. Desde lo alto del torreón se divisa al este, el Cap Vermell, con su atalaya de vigilancia; al Sur, la bahía de  Canyamel; al Noroeste, la Ermita de Sant Salvador de Artà; y al Noreste la colina donde se asienta la villa de Capdepera, la vista se completa con un buen lienzo de mar.  En plena Edad media había en Europa entre 25 y 30.000 castillos y torres, un número increiblemente elevado. Castillos, torres y grandes iglesias se edificaban con vocación de permanencia, y como muestra del poder temporal y espiritual. Pero el inexorable tiempo transcurre, y lo que hoy es inalterablemañana será barrido por las nuevas formas. Los castillos perdieron importancia debido a la invención de las armas de fuego y la decadencia de la caballería en el siglo XV. A partir del 1500 ya no se construyeron más castillos, y los que existían se convertían en palacios o en casas de labor como la torre de Canyamel, y así…. ….Cuenta la leyenda que la Torre de Canyamel mientras respresentó su función de defensora de Mallorca, jamás fue tomada por los invasores, quienes no conseguían sorprender a los guardianes de esta fortaleza.

Sara Ortiz   

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El Principito, fuente de juventud

 

“Lo que embellece el desierto

es que esconde un pozo en cualquier parte”.

 

     Se miramos hacia atrás, en el tiempo, vemos que nosotros hemos cambiado tanto cuanto la estructura de la ciudad, los aparatos de teléfono y de television, así como han cambiado la moda y los gobernantes de las naciones. Uno puede decir: ” ¡Normal!” Sí es normal. Pero si nos fijamos más profundamente en nosotros, podemos darnos cuenta de que hay cosas que no deben cambiar, como nuestra pureza, nuestra imaginación y nuestros sueños, estas “cosas de niños”.  Estas cualidades las deberíamos de haber preservado, pues seguro que las teníamos cuando niños. Debemos preservar las cualidades y con el pasar de los años adquirir otras más.

     El arquetipo del joven buscador que aún esta descontaminado por el egoísmo y el materialismo, fue dibujado por Antoine de Saint-Exupéry en el personaje  “Principito”,  a quien no atribuyó edad, pues nos dice que la juventud no depende de la edad, y si la perdemos podemos rescatarla. Para rescatar es necesario conocer o, mejor dicho, re-conocer.

     En sus visitas por diversos planetas el Principito nos da muestras de su juventud, de la sencillez e inocencia con que uno puede vivir. Se muestra más receptivo a la belleza, a la amistad y a las ideas que muchas “personas grandes”. La juventud nos permite ver las cosas más claras.

     Cuando el Gran Monarca le propone que sea su ministro de Justicia, diciéndole que juzgarse a sí mismo es lo más difícil, el joven no se sorprende y aún agrega: “Yo me puedo juzgar en cualquier lugar”, el Principito nos transmite una gran enseñanza. ¿Aceptamos el hecho de juzgarnos? o ¿Somos demasiado vanidosos para juzgarnos? Hoy en día queda mal no tener opiniones fijas de las cosas. A medida que vamos creciendo el contacto con los diversos medios de comunicación, amistades y con la familia, hace que vayamos adquiriendo opiniones y prejuicios sobre nuestro oficio, si somos “azules” o “rojos” en la política, cristianos o mulsumanes en la religión y eso hasta las cosas más sencillas como el equipo de fútbol, el estilo de música favorito y otros. Estas ideas son las que solemos afirmar durante la vida sin dejar espacio para la concepción de cualquier otra idea ajena. No concebimos en una discusión la oportunidad de armonizar las ideas, y sí de rechazar unas y admitir otras.

     Todos estos prejuicios nos quitan la posibilidad de juzgarnos, porque ya fuimos modelados y remodelarnos cuesta; salir de la inercia y resistir la corriente contraria que surge cuando uno busca salir del modelo habitual del tiempo que le toca, es difícil, pero se puede con fuerza y constancia, imaginación y sencillez.

     Es muy común hoy en día dejarse esclavizar en un trabajo (que más nos saca que nos aporta), porque hay que pagar la hipoteca de una casa u obtener el ultimo modelo de coche y aparatos tecnológicos. Este hecho podemos llamarlo común pero no normal, pues hay una diferencia abismal entre los dos conceptos. Puede ser común que las parejas se traicionen, pero no es natural. Lo común es lo habitual y lo normal es lo natural. Debemos tener cuidado con eso, pues nos equivocamos en pensar que porque hoy sabemos de muchos casos de infidelidad, que eso sea normal o natural. Y este es uno de los casos donde nos equivocamos. Como este hay muchos más como la violencia, el hambre etc. Estar atentos para no caer en el error de aceptarlos y dejar que formen parte de nuestras costumbres es ser joven.

     Para saber lo que somos y como debemos actuar es necesario juzgarse y para ello hay que quitarse de encima los prejuicios, hay que estar receptivo a las cosas nuevas, reflexionar sobre ellas y asimilarlas.

     Esta predisposición juvenil, la podemos observar en la facilidad que tienen los niños para aprender las cosas. Pensemos en todo lo que hemos aprendido en nuestros primeros años de vida como: caminar, nadar, ir en bici, los cálculos, hablar, escribir y leer, un poco de geografía, historia, ciencia etc. Estas “cosillas” fundamentales si las tuviéramos que aprender cuando grandes nos costaría más esfuerzo y tiempo.

     Al niño en cuestión, El Principito, no le ha costado aprender a domesticar al zorrito, que debe ser responsable por el que domestica, la importancia de los ritos y que no se ve bien sino con el corazón.

     Algo que este personaje lleva consigo y que es muy especial es el sentido de búsqueda que da a su vida. Busca amigos y jamás desiste de una pregunta una vez hecha.

     Quizás muchas de las personas que hoy conocen a este personaje no lo “conocieron en el desierto del Sahara”, como su autor, pero sí en el desierto interior o espiritual que desde siglos viene expandiéndose por nuestro mundo. Un desierto que aún cuenta con manantiales de agua fresca y buena; encontrar en libros como este, que nos enseña lo rica que es la vida si pasamos por ella aprendiendo con los hechos, disfrutándola aúnque no todo los momentos sean agradables, y comprender que “es necesario soportar una que otra oruga para ver las mariposas”.

     Encontrar los manantiales nos resulta fácil, darles importancia en nuestra vida es otra historia, pero el primer paso es elegirlos frente a las diversas distracciones que nos atraen todos los días, y luego beber de estas fuentes de vida.

    A lo largo de todos los tiempos hubo gente que dedicó su vida a mantener asequible las mejores fuentes de conocimiento y moral para que podamos pasar por la vida lo mejor posible y aprovechándola para adquirir experiencias que dejen huellas en nuestra alma inmortal. Estas gentes  trabajaron en la Academia de Platón, en el Liceo de Aristóteles, en la Escuela de Filosofía Estoica y en las Escuelas de Arte, Política, Ciencia y Filosofía de Alejandría y de Florencia. Estas gentes han inspirado poetas como Antonio Machado, científicos como Albert Einstein, músicos como Bach, novelistas como Antoine de Saint-Exupery y otros muchos. Esta influencia pode llegar a cualquier habitante de esta tierra, basta ser receptivo a sus ideas para comprenderlas y luego activo para vivirlas.

     La juventud interior es una de las mejores armas que podemos usar en momentos difíciles, pues ella nos libera de las ataduras del “siempre lo he hecho así” y permite lanzarnos a nuevas aventuras de conocimientos y vivencias.

     El Principito, joven, de fértil imaginación, corazón bondadoso, curioso y decidido es un buen  recuerdo para todos los días, su mirada inocente hacia las cosas puede ayudarnos a ver la belleza que hay en las cosas sencillas de la vida. El Principito es fuente de juventud. Lectura recomendada.

Rafael Gonçalo

    

    

    

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¿Talayots?

 

          Ha querido el Hado que sobre la cultura talayótica mallorquina se halla perdido casi toda fuente histórica que permita reconstruirla y conocerla. Pero han querido los investigadores, en base a su esfuerzo e inteligencia, encontrar el suficiente material como para ofrecernos una composición de lugar sobre ese pasado tan enigmático de la isla de Mallorca.

        Convencionalmente, se ha clasificado la prehistoria de la isla de Mallorca en tres grandes periodos:

  • a) Período Neolítico (4.000 a 2.000 a. de C.).

  • b) Cultura Pretalayótica o de las cuevas (2.000 a 1.200 a. de C.).

  • c) Cultura Talayótica (1.200 a 123 a. de C.).

       

Como todas las divisiones cronológicas de la Historia, debemos tomar esta clasificación de manera muy provisional porque, amén de la falta de dataciones definitivas, debemos tener en cuenta que la cultura talayótica presenta ciertas afinidades con las culturas megalíticas (del griego megas = grande, lithos = piedra) del Neolítico Superior (construcciones sacras y funerarias a base de enormes bloques de piedra) que se hayan en gran parte del mundo. Los ganaderos nómadas de Palestina, p. ej., erigían a sus muertos un menhir (gran piedra vertical) antes de proseguir la marcha. Al norte de Jerusalén están  las “Tumbas de los Hijos de Israel”, la mayor de 50 mts. de largo, dos de ancho y cinco de alto. Los templos colosales de Malta, la torres de Córcega o los dólmenes de España (p. ej., la cueva de Menga con una piedra de techo de 170 toneladas), son, en parte al menos, una expresión de parentesco espiritual a través de miles de kilómetros con los megalitos de Bretaña, los de Stonehenge e incluso, tal vez, con las tumbas de los hunos del norte de Europa.

        Parte del pueblo que originó esta cultura procedía del Mediterráneo oriental, gentes que los documentos egipcios llaman Pueblos del Mar y de los que encontramos huellas en otras islas mediterráneas, especialmente en Creta, Malta, Gozo, Sicilia, Cerdeña y Córcerga. En estas dos últimas islas hay “nuraghi” y “torri” muy semejantes a los talayots mallorquines.

        Esta cultura ha sido bautizada en razón de la construcción más característica de aquel tiempo: el talayot, una torre o atalaya construida con grandes bloques de piedra caliza. Su planta en la mayoría de los casos tiende al círculo, pero también se encuentran de planta absidal, rectangular y ovalada. Las cámaras se cierran por aproximación de hiladas o se cubrían con losas Algunos talayots, como el de “Capocorb Vell”, conserva un pasadizo que  desciende desde el primer piso en espiral hasta un habitáculo en forma de ovalada muy parecida a los cartuchos egipcios, como si fuera una matriz ctónica o un nicho. Tanto de su forma como de su tamaño se deduce un probable uso ceremonial, donde los neófitos de la religión talayótica pasarían determinadas pruebas relacionadas con cultos iniciáticos.

        El talayot suele pertenecer a un poblado, si bien algunos poblados crecieron posteriormente alrededor de talayots solitarios. Es el mismo fenómeno que la aparición de las ciudades medievales en torno a un castillo o iglesia. Y al igual que en estos edificios, en algunos poblados talayóticos se hallan pasadizos subterráneos que enlazan diversos monumentos. Es difícil calcular el número de poblados talayóticos que existieron en la isla, porque muchos han sido destruidos. Pero se puede decir con seguridad que hubo más de 200. si tenemos en cuenta que se ha calculado una media de 300 habitantes por poblado, en aquel periodo Mallorca contaba con unos 50.000 habitantes. Destacan los poblados de Son Taixaquet, Capocorb Vell, de Llucmajor, S’Illot, Ses Païsses, Son Herevet, Es Mitjà Gran, …

        El hombre talayótico conoció los cereales y el molino de mano (amoló) con el que fabricar la harina.  Se alimentó de carne de cabras, ovejas, bóvidos y cerdos. Fabricó cisternas donde almacenar el agua y fabricó objetos de bronce como espadas, cuchillos, diademas, hachas. La cerámica es de paredes más gruesas que en el Pretalayótico y la cocían al aire libre en contacto directo con el fuego.

        La práctica de enterrar a los muertos rodeándolos de objetos que habían usado en vida indica que creían en la supervivencia del alma en el más allá.   Los enterramientos y las ceremonias pertinentes se realizarían en cuevas naturales o artificiales o en construcciones subterráneas dentro de los poblados. Sus santuarios han llegado a nuestros días muy deteriorados y nada se sabe de qué clase de culto realizaban ni a qué divinidades adoraban. Han aparecido elementos relacionados con el toro, como los famosos Toros de Costitx, y esculturas votivas que representan en su mayoría a guerreros, tal vez, divinidades de la guerra. Las dos únicas necrópolis conocidas hasta hoy en Mallorca son las de Son Real e “Illot des Porros”. Unas 200 tumbas de planta rectangular, circular y absidal, se levantan a la orilla misma del mar. Es evidente que las necrópolis citadas se extendían hacia el mar, pues se adentran mar adentro unos regatones paralelos entre sí. Sería interesante computar en qué época se produjo el aumento del nivel del mar en la costa mallorquina, porque así tendríamos una referencia más para datar la cultura talayótica.

        No se conoce mucho respecto a sus conocimientos científicos, pero se han hallado en la Necrópolis de Son Real cráneos trepanados que demuestran la supervivencia del paciente y determinado desarrollo de la medicina.

        La lenta decadencia de esta cultura se inició en el s. VIII a. de C. Los baleares que encuentran fenicios, griegos, cartagineses y romanos ya no habitan en los poblados y tienen que alistarse en los ejércitos como mercenarios para subsistir.

        De los datos obtenidos hasta este momento sólo se pueden aventurar algunas hipótesis como respuesta a las siguientes preguntas: ¿de dónde proceden los primeros habitantes de Mallorca, hombres prehistóricos que se supone no conocían el arte de la navegación? ¿A qué dioses adoraban, cuáles eran sus mitos y sus explicaciones acerca del universo y del hombre? ¿Qué técnica emplearon para manipular sillares de 20 a 30 toneladas? ¿Por qué no ha quedado ningún resto de su escritura?, ¿acaso no tenían escritura? ¿Qué idioma empleaban?

 

Francisco Capacete 

Un comentario

Lao Tse y el Tao

 

 Lao Tse es una figura legendaria, como todos los grandes maestros de la Humanidad. Según la leyenda fue dado a luz por una madre virgen que lo llevó en su seno durante setenta y dos u ochenta y un años hasta que un día, mientras descansaba bajo la sombra de un ciruelo, una partícula del sol semejante a una perla se introdujo por la boca de la virgen e hizo que se le abriera la axila y naciera Lao Tse, canoso, como si hubiera meditado mucho. La palabra Lao significa viejo, la palabra Tse, maestro, de suerte que Lao Tse significaría Viejo Maestro.

Nació en una pequeña aldea del reino de Tch’en  (sur de China), en ese siglo VI a.C., tan fructífero en grandes personajes, contemporáneo de Buda, Zoroastro, Mahavira, Pitágoras y otros presocráticos. No podemos determinar ni el año de nacimiento, ni el de su muerte, ni siquiera con aproximación de algunos años. La única fecha que conocemos de su vida, es el encuentro con Confucio, donde tuvo lugar un eclipse de sol. El cálculo nos da un eclipse de sol en el 518 visible desde China; presumiblemente Confucio tenía alrededor de 34 años, y Lao Tse unos cincuenta más, así que nació alrededor del 600 a.C..

De este encuentro con Confucio, nada del cierto se sabe, solo queda el comentario de Confucio: Los pájaros vuelan, los peces nadan, los cuadrúpedos corren. Al que corre se le agarra con la red, al que nada con un anzuelo, al que vuela con un arco. En cuanto al dragón, que se eleva hacia el cielo llevado por el viento y las nubes, no sé yo cómo se le podrá coger. He visto a Lao Tse, hoy he visto un dragón. En China el dragón no es terrestre, es celeste, es símbolo del espíritu.

El Viejo Maestro fue bibliotecario en la corte de los Chou. Un bibliotecario no era en la Antigua China lo que hoy corresponde a ese título; le estaba encomendado un cargo sacerdotal y su misión consistía en consultar los archivos, los oráculos, el sentido de la existencia, del éxito y la decadencia: era un sabio de la antigua tradición.

El propósito de las palabras es transmitir las ideas: Cuando las ideas se han comprendido, las palabras se olvidan. ¿Dónde puedo encontrar un hombre que haya olvidado las palabras? Con ese me gustaría hablar.

Dicen que Lao Tse no quería hablar. Había emprendido viaje hacia las cordilleras del Oeste para acabar sus días en paz. El guardián del paso de Huan-Ku le observaba, el solitario centinela del paso de las montañas, había vivido lo bastante para conocer que aquel anciano reticente era un sabio: sus ojos lo delataban, y el gesto de sus manos al sentarse, y la presencia que emanaba de su cuerpo. Se veía que su casa era el ancho mundo, la tierra su almohada, las estrellas sus sábanas. Olía a silencio y soledad como el viento del espacio. El guardián tomó una resolución, empuñando su arma le dijo: No os dejaré marchar si no me dais una parte de vuestra sabiduría.

Lao Tse que había intuido hacía rato sus pensamientos sacó pincel y comenzó a trazar caracteres, 5000 ideogramas, sobre la túnica de seda que le ofreció el soldado, destilando en ochenta poemas una de las experiencias más sensata de la raza humana: El Tao Te King.

Este es un libro para quienes no confían en las palabras; desde el inicio advierte: El Tao que se puede nombrar no es el verdadero Tao. Pero Lao Tse hizo lo imposible, un libro que se lee, se relee  y disfruta durante toda una vida. Un libro de consulta que cambia con los años, como el vino, destilando nuevos sabores, pensamientos no descubiertos. La sabiduría que intenta comunicar Lao Tse es el modo de ser de la naturaleza y la manera de obrar nuestra para asemejarnos lo más posible a ella.

¿Qué es el Tao Te King? Traducido “el libro del sentido y de la vida”. A veces nos gustaría que se nos dijera al estilo occidental, el Tao es de tal y cual modo y, en consecuencia, el sabio se comportará de este y aquel modo, pero no es así. El lenguaje puede ayudarnos a entender un concepto pero no la experiencia del Tao, decían los filósofos taoistas que hay que transmitir lo que armoniza y trasciende los contrarios mediante el silencio.

El Tao es incognoscible, inefable e infinito. La palabra Tao está compuesta de dos ideogramas: uno es cabeza, el otro es marchar; puede significar hombre que camina, ir conscientemente, camino, sentido, Logos, vía.

En su sentido original cósmico, el TAO es la realidad última, indefinible y como tal es el equivalente del Brahman hinduista o del Dharmakaya budista. Su cualidad es intrínsecamente dinámica que, desde el punto de vista chino, constituye la esencia del universo. El Tao es percibido como flujo y cambio continuos.

La confusión sobre esta palabra ha sido grande en Occidente desde que los primeros jesuitas llegaron a China la tradujeron con inescrupulosa simplicidad por la palabra Dios, pero no es ni una personificación de lo divino a semejanza del hombre, ni la causa de lo manifestado, sino que está más allá.

Lao Tse  distingue desde el primer capítulo dos estadios diferentes del Tao:

  • - Eterno, que no tiene nombre, trascendente. Es evidente que el Tao no se desenvuelve en el tiempo, ni en el espacio, mirándolo no se le ve, escuchándole no se le oye, tocándolo no se le siente. Solo depende de sí mismo, lo demás recibe su sentido de algo externo, el Ser humano lo recibe de la Tierra, la Tierra del Cielo, y el Cielo del Tao.

  • - Con nombre, madre de todos los seres, puede recibir tantos nombres distintos como seres concretos. Sería una roca, un hombre, un pájaro, un arroyo. El Tao está en todas las cosas despreciables y en las nobles, tiene el germen de la diversidad.

Dice el Tao Te King: Del Tao surge el Uno, luego el 2, luego el 3 y los 10.000 seres. Es un proceso de cosmogénesis presente también en filósofos griegos y helenísticos..

En las raíces del pensamiento y el sentimiento chinos reposa el principio de polaridad, que no debe confundirse con los conceptos de oposición o conflicto. En otras culturas está la luz en lucha con la oscuridad, la vida con la muerte, lo positivo con lo negativo. Para el modo de pensar tradicional chino, esto resulta tan incomprensible como la existencia de una corriente eléctrica sin sus polos  positivo y negativo, como el norte sin el sur, la desaparición de uno es la desaparición del  otro. Las polaridades son estados extremos de una misma cosa, como las dos puntas de un bastón.

Los chinos llaman a los dos aspectos de la polaridad el yin y el yang, que literalmente significan el lado umbrío, oscuro de una montaña, y la vertiente soleada. Representan las polaridades de la realidad sensorial: día y noche, masculino y femenino, mente y materia, bien y mal, luz y oscuridad, fuerza y debilidad, cielo y tierra. En el reino del pensamiento, yin es la compleja y femenina mentalidad intuitiva, yang el claro y racional intelecto. Yin es la tranquilidad, la quietud contemplativa del sabio, yang la fuerte acción creativa del rey.

Son fuerzas opuestas pero complementarias cuya interacción genera el Universo, como la dualidad Purusha-prakriti del Samkhya hinduista, o  Gea-Uranos de Homero.

El conocido diagrama del yin-yang es explícito: Todo es dual (las dos lágrimas, blanca y negra). Los opuestos se complementan, forman un círculo, la figura sin fin. Además: Todo es dinámico, es una simetría rotacional que sugiere, de modo muy enérgico, un continuo movimiento cíclico. Y los dos puntos simbolizan la idea de que cada vez que una de las dos fuerzas alcanza su límite, contiene en sí misma la semilla de su opuesta.

Esta es una visión del mundo que no se ha tenido en Occidente desde que se olvidaron las palabras del presocrático Heráclito: “Armonía en la diversidad como el arco y la lira”, una tensión, una fuerza armónica, ni flojo, ni rígido. O el fluir del tiempo, de todo lo manifestado  “No te bañarás dos veces en el mismo río” o las paradojas aparentes “La noche empieza al mediodía“. No es la lógica aristotélica, las cosas no acaban nítidamente, sino que todo está en todo, todo desborda, fluye, cambia, se interpenetra.

Lo que a veces parecen paradojas no lo son tanto para aquellos que reflexionan y meditan un poco lo profundo de las esencias. Así al leer: El retorno es el movimiento del Tao, nos sugiere observar los movimientos del Sol y la Luna, y de la sucesión de las estaciones, y vemos que una situación se lleva a su punto extremo, está destinada a darse la vuelta y convertirse en su opuesto. Exactamente del mismo modo que el hombre que va siempre hacia el Este, acabará en el Oeste, aquellos que acumulen cada vez más riqueza acabarán por ser pobres. En el ser humano, desde esta perspectiva es mejor tener poco que tener mucho. Este es el retorno, la vuelta de todas las cosas que ha infundido, no sólo a los filósofos taoistas sino al pueblo chino, valor y perseverancia en los momentos de aflicción y les ha hecho cuidadosos y modestos en los momentos de éxito. Con esta idea llega una de las mayores paradojas del Tao Te King:

Úsate y permanecerás nuevo

Vacíate y permanecerás lleno.

Doblégate y permanecerás erecto.

Hay una parábola conocida:  El sauce es débil, el pino fuerte. Cuando nieva sobre una rama de pino la rama aguanta rígida hasta que acaba por quebrarse; cuando nieva sobre un sauce las ramas se inclinan dejando caer la nieva y vuelven a levantarse. Así lo débil es lo fuerte.

La eficacia del Tao reside en su vacío, sin vacío nada podría producirse. La utilidad de la vasija no está en la arcilla sino en el hueco, en la falta del material. Un vaso lleno de tierra no nos permite utilizarlo para beber. En una casa lo útil son los vacíos, los huecos, puertas, ventanas, habitaciones, sino no se podría vivir, ni entrar. Y en el hombre lo útil  no son sus horas llenas sino las horas vacías que tiene para dedicarse a sí mismo o a otros seres humanos, las horas en las que estamos prestos a servir.

Así debe ser el hombre sabio, traducción del término shen jen. La principal virtud es su conformidad con el Tao, busca la naturalidad y la espontaneidad, el Wu Wei, traducido literalmente por hacer nada, pero no hacer no significa no hacer nada, sino ¿Cómo comprender: Aquel que no actúa, no deja entonces nada por hacer y conquista el mundo?. Wu Wei significa abstenerse de toda actividad que vaya en contra de la naturaleza. Actuar en armonía con la naturaleza, sin hacer violencia, es actuar en vacío.

¿Qué significa vacío?, Es actuar sin deseo personal, en el vacío de sí, tal como enseña el Karma Yoga del Bhagavad Gita. Ya no hay un Yo que actúa según gustos y disgustos personales, sino que somos una caña hueca por donde suena el viento de la historia. Dice Chuang Tse que mientras las pasiones, los estados de ánimo y los impulsos nos agitan el corazón hay acción, y cuando éste permanece estable, permite que reine la calma, y cuando hay calma hay claridad, y si hay claridad hay vacío, y si hay vacío no hay acción, y la inacción no deja nada por hacer. Este es el significado de las palabras aparentemente absurdas de Lao Tse: mediante la no-acción todo puede hacerse.

Además de su conformidad con el Tao, el hombre perfecto es rey de sus oídos y su boca, no tiene egoísmo, no tiene corazón propio, sino que hace suyos los corazones de la gente. Es humilde, no se envanece con los éxitos, es como el agua. El agua se adapta siempre: cuando está en un hueco se arremansa, cuando llega un plano se desliza, cuando hay pendiente corre y siempre con perfecta naturalidad. Nada más blando que el agua, y vence lo más duro: rompe acantilados, erosiona valles. Agua y espejo: cuando el agua está quieta es un espejo. Nadie se mira en aguas turbias, así la mente sólo entiende, refleja con precisión el mundo cuando está calmada.

Y nada de virtudes artificiales: sorprende que Lao-tse critique la justicia y el amor Cuando decayó el Tao aparecen la caridad y la justicia. Lo que condena es la sustitución del Tao por el formalismo cultivado artificialmente de los letrados de su tiempo. Eliminad los eruditos, desterrad los astutos, ingeniosos en palabras, y el pueblo saldrá ganando con creces. Rechazó como Sócrates los sofistas, porque con las virtudes falsas había pervertido la simplicidad y honradez.

Lao Tse nada ha dejado de sus ideas sobre qué es el alma, la libertad, el conocimiento. Se ha limitado a recomendar la conformidad con el Tao, cuidado de no arriesgar la vida por la codicia, no gastarla en cavilaciones abstrusas para no enfermar. Lao Tse como otros sabios orientales, tiene una meta: la transmutación, un aquietamiento físico y mental para facilitar el ascenso a los diferentes niveles de conciencia.

La calma real y sorprendente de las personas como Lao-Tse proviene del hecho de que están dispuestas a hacer lo que deban en cada circunstancia. Se han preparado a lo largo de su vida, han superado las adversidades porque han encontrado la esencia del espíritu, porque acallando las voces del yo, han escuchado el susurro del nosotros, y nos dejan la estela de su paso, difuminada por el tiempo que ha pasado, pero que guarda un perfume que huele a tierra mojada, y a viento de las altas montañas. Ahora está en nuestra mano seguir el camino. Un camino de mil millas empieza con el primer paso y está bajo nuestros pies.

Sara Ortiz Rous

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