CUENTOS DE TOLKIEN

Adaptació de: Fulla de Niggle, Egidi el granger de Ham i Ainulindalë (inici del Silmarillion)

pel grup de voluntaris Pluja d’Idees

Divendres 8 i dissabte 9 de juny

20’15 hs

Durada : 60 minuts

Entrada lliure

Adaptación de: Hoja de Niggle, Egidio el granjero de Ham y Ainulindalë (inicio del Silmarillion)

por el grupo de voluntarios Pluja d’Idees

Viernes 8 y sábado 9 de junio

20’15 hs

Duración : 60 minutos

Entrada libre

Tolkien escribió tres cuentos breves en diferentes momentos de su vida. El primero “Hoja de Niggle”, es un cuento que Tolkien escribió como una metáfora de la vida y la muerte, mediante el símbolo de un viaje. Trata de un pintor de segunda categoría, aunque muy bueno en los detalles pictóricos, también bastante desorganizado. La representación se ha hecho en parte a través de sombras chinas, para simbolizar el paso a la otra vida después de la muerte, donde siguen los trabajos del protagonista, y donde un jurado divino considera el futuro merecido del esforzado pintor.

El segundo cuento fue “Egidio, el granjero de Ham”, escrito por J.R.R. Tolkien cuando terminó su obra más conocida: “El Señor de los Anillos”. En este cuento Tolkien parodia en parte su propia obra, y en ella el personaje principal es una fiel imagen de un hobbit, aunque sacado de la Tierra Media y situado en una ficticia Edad Media. La adaptación ha tenido que recortar considerablemente la extensión del cuento pero manteniendo el hilo principal de la historia.

Para finalizar la representación se escoge uno de los episodios de “El Silmarillion”, la obra maestra y más querida por Tolkien. Mediante una danza se escenifica el Ainulindalë o la música de los Ainur, donde Ilúvatar, el Dios creador comunica a los Ainur (dioses en la mitología tolkeniana), un tema de música, y los dioses cantan, y en su canto imaginan un universo. Pero uno de los dioses, Melkor, entreteje pensamientos de su propia imaginación en la melodía, porque su soberbia y ansias de poder le hacen envidiar la condición de Ilúvatar. Las dos melodías luchan y naufragan y la armonía se convierte en realidad, apareciendo la Tierra donde los dioses deberán encargarse de construir la habitación de los hijos de Ilúvatar, los Elfos y los Hombres, en los abismos del tiempo y entre las estrellas innumerables.