Rayo X

    Su descubridor no fue un médico, sino un físico alemán. En septiembre de 1895 Wilhem Conrad Röentgen los descrubrió en su laboratorio de Würzburg. El fortuito hallazgo tuvo lugar mientras estudiaba la descarga eléctrica que se producía en los tubos de vacío del inglés William Cookes. Observó que al atravesar el tubo una corriente, un trozo cercano de papel tintado con cianuro de bario se tornaba fluorescente. El fenómeno se repetía también si se tapaba el tubo con un cartón negro. Sorprendido por el fenómeno investigó y semanas más tarde comprobó que los efectos se debían a un rayo invisible en forma de onda corta electromagnética, de la familia de la luz que Röentgen llamó “X”, por ser desconocida. Tuvo tal repercusión en los medios científicos que su descubridor obtuvo el Premio Nobel de Física en 1901. Röentgen aplicó su invento a la mano de su mujer: era la primera radiografía de la Historia y mostraba el anillo de desposada como un abultamiento del dedo anular. Tomas Hunt, científico inglés dijo: “Sin duda es éste un hito importantísimo para la ciencia médica, y uno de los pasos más firmes en toda la historia del diagnóstico”.