El pasado existe

    El pasado existe aunque haya quedado ocultado por el presente. Esta es una cuestión puramente física. Hay personas, pensadores, intelectuales y científicos que opinan que el pasado no existe, que ha dejado de ser y que lo único existente es el instante presente. Sin embargo, tales opiniones son contrarias a las leyes de la física en las que las causas no dejan de existir por el mero hecho de producir efectos. La gravedad es la causa de una serie de fenómenos, como pueden ser que los objetos más pesados que el aire caen hacia el suelo si se los deja caer desde cierta altura. Pues bien, mientras mantenemos el objeto sujeto de nuestras manos ante el vacío, la gravedad es una realidad existente; cuando lo soltamos y el objeto cae, la gravedad no deja de existir; y, una vez impacta contra la tierra, la gravedad sigue existiendo. Los efectos o fenómenos dejarían de existir si desaparecieran las causas que los producen. Por ejemplo, si apagamos el fuego que calienta la sopa, ésta dejará inmediatamente de hervir y se enfriará progresivamente. Causa y efecto van indisolublemente unidos.

    A nivel histórico, el momento presente es la consecuencia de los hechos pasados y éstos son la causa de la aparición del momento presente. El hoy es el resultado del ayer y en el presente se construye el futuro. Así como ocurre con la gravedad y la caída de un objeto, el presente cae, esto es, sucede, porque el pasado continúa existiendo como causa. Si dejara de existir, ocurriría como con la sopa, se enfriaría -desaparecería el calor- irremediablemente. El odio pasado provoca la guerra actual y mientras ese odio no cese, la guerra seguirá activa. El odio, la ambición, el egoísmo, etc., son causas de conflictos que permanecen en los corazones, no dejan de existir y su existencia hace que los conflictos sigan provocando los estragos consecuentes. Hasta que no se acabe con las causas, los efectos se siguen produciendo.

    De la misma manera, si Platón hubiera dejado de existir con la muerte, la civilización occidental no habría dado los pasos que ha dado a lo largo de dos mil quinientos años. Si la colonización de los viejos imperios orientales hubiera dejado de existir con la independencia de los países que surgieron entonces, muchos conflictos actuales no habrían sucedido. Aquellas causas siguen existiendo de alguna manera, al menos, así debe ser según las leyes de la física y el tiempo es uno de los elementos naturales que estudia la física.

    Por esta razón, la existencia del pasado en algún misterioso y recóndito lugar o dimensión, es por la que podemos recordar sucesos de nuestro pasado personal, una celebración de cumpleaños, el primer día en el colegio, la caída del árbol, el primer amor, etc. Si ya no existiesen tales hechos no podríamos traerlos al presente con nuestra memoria, puesto que no podemos usar lo que no existe. ¿Quién puede escribir con ese ordenador que se tiró a la basura y en la planta de reciclaje se trituró? Nadie. ¿Quién puede montar en esa bicicleta que ya se rompió y se llevó a la chatarrería para que compusiera un cubo de metal? Nadie. Sin embargo, siempre podemos usar la idea de ordenador o la idea de bicicleta para construir de nuevo esos objetos porque continúan existiendo. Ellas son las causas de la producción de ordenadores y bicicletas. Las ideas que continúan inspirando a los seres humanos no han desaparecido, no han muerto. Son como la gravedad, una fuerza o potencia que permite orientarse en este mundo.

    Las ideas verdaderas, las que inspiran creaciones válidas y constructivas, aunque procedan del pasado, de viejas civilizaciones y antiguos filósofos, no mueren ni desaparecen, permanecen en lo invisible, siempre dispuestas a ayudarnos a mejorar el mundo.

Francisco Capacete. 

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