¿Talayots?

    Ha querido el Hado que sobre la cultura talayótica mallorquina se halla perdido casi toda fuente histórica que permita reconstruirla y conocerla. Pero han querido los investigadores, en base a su esfuerzo e inteligencia, encontrar el suficiente material como para ofrecernos una composición de lugar sobre ese pasado tan enigmático de la isla de Mallorca.

        Convencionalmente, se ha clasificado la prehistoria de la isla de Mallorca en tres grandes periodos:

  • a) Período Neolítico (4.000 a 2.000 a. de C.).

  • b) Cultura Pretalayótica o de las cuevas (2.000 a 1.200 a. de C.).

  • c) Cultura Talayótica (1.200 a 123 a. de C.).

       

Como todas las divisiones cronológicas de la Historia, debemos tomar esta clasificación de manera muy provisional porque, amén de la falta de dataciones definitivas, debemos tener en cuenta que la cultura talayótica presenta ciertas afinidades con las culturas megalíticas (del griego megas = grande, lithos = piedra) del Neolítico Superior (construcciones sacras y funerarias a base de enormes bloques de piedra) que se hayan en gran parte del mundo. Los ganaderos nómadas de Palestina, p. ej., erigían a sus muertos un menhir (gran piedra vertical) antes de proseguir la marcha. Al norte de Jerusalén están  las “Tumbas de los Hijos de Israel”, la mayor de 50 mts. de largo, dos de ancho y cinco de alto. Los templos colosales de Malta, la torres de Córcega o los dólmenes de España (p. ej., la cueva de Menga con una piedra de techo de 170 toneladas), son, en parte al menos, una expresión de parentesco espiritual a través de miles de kilómetros con los megalitos de Bretaña, los de Stonehenge e incluso, tal vez, con las tumbas de los hunos del norte de Europa.

        Parte del pueblo que originó esta cultura procedía del Mediterráneo oriental, gentes que los documentos egipcios llaman Pueblos del Mar y de los que encontramos huellas en otras islas mediterráneas, especialmente en Creta, Malta, Gozo, Sicilia, Cerdeña y Córcerga. En estas dos últimas islas hay “nuraghi” y “torri” muy semejantes a los talayots mallorquines.

        Esta cultura ha sido bautizada en razón de la construcción más característica de aquel tiempo: el talayot, una torre o atalaya construida con grandes bloques de piedra caliza. Su planta en la mayoría de los casos tiende al círculo, pero también se encuentran de planta absidal, rectangular y ovalada. Las cámaras se cierran por aproximación de hiladas o se cubrían con losas Algunos talayots, como el de “Capocorb Vell”, conserva un pasadizo que  desciende desde el primer piso en espiral hasta un habitáculo en forma de ovalada muy parecida a los cartuchos egipcios, como si fuera una matriz ctónica o un nicho. Tanto de su forma como de su tamaño se deduce un probable uso ceremonial, donde los neófitos de la religión talayótica pasarían determinadas pruebas relacionadas con cultos iniciáticos.

        El talayot suele pertenecer a un poblado, si bien algunos poblados crecieron posteriormente alrededor de talayots solitarios. Es el mismo fenómeno que la aparición de las ciudades medievales en torno a un castillo o iglesia. Y al igual que en estos edificios, en algunos poblados talayóticos se hallan pasadizos subterráneos que enlazan diversos monumentos. Es difícil calcular el número de poblados talayóticos que existieron en la isla, porque muchos han sido destruidos. Pero se puede decir con seguridad que hubo más de 200. si tenemos en cuenta que se ha calculado una media de 300 habitantes por poblado, en aquel periodo Mallorca contaba con unos 50.000 habitantes. Destacan los poblados de Son Taixaquet, Capocorb Vell, de Llucmajor, S’Illot, Ses Païsses, Son Herevet, Es Mitjà Gran, …

        El hombre talayótico conoció los cereales y el molino de mano (amoló) con el que fabricar la harina.  Se alimentó de carne de cabras, ovejas, bóvidos y cerdos. Fabricó cisternas donde almacenar el agua y fabricó objetos de bronce como espadas, cuchillos, diademas, hachas. La cerámica es de paredes más gruesas que en el Pretalayótico y la cocían al aire libre en contacto directo con el fuego.

        La práctica de enterrar a los muertos rodeándolos de objetos que habían usado en vida indica que creían en la supervivencia del alma en el más allá.   Los enterramientos y las ceremonias pertinentes se realizarían en cuevas naturales o artificiales o en construcciones subterráneas dentro de los poblados. Sus santuarios han llegado a nuestros días muy deteriorados y nada se sabe de qué clase de culto realizaban ni a qué divinidades adoraban. Han aparecido elementos relacionados con el toro, como los famosos Toros de Costitx, y esculturas votivas que representan en su mayoría a guerreros, tal vez, divinidades de la guerra. Las dos únicas necrópolis conocidas hasta hoy en Mallorca son las de Son Real e “Illot des Porros”. Unas 200 tumbas de planta rectangular, circular y absidal, se levantan a la orilla misma del mar. Es evidente que las necrópolis citadas se extendían hacia el mar, pues se adentran mar adentro unos regatones paralelos entre sí. Sería interesante computar en qué época se produjo el aumento del nivel del mar en la costa mallorquina, porque así tendríamos una referencia más para datar la cultura talayótica.

        No se conoce mucho respecto a sus conocimientos científicos, pero se han hallado en la Necrópolis de Son Real cráneos trepanados que demuestran la supervivencia del paciente y determinado desarrollo de la medicina.

        La lenta decadencia de esta cultura se inició en el s. VIII a. de C. Los baleares que encuentran fenicios, griegos, cartagineses y romanos ya no habitan en los poblados y tienen que alistarse en los ejércitos como mercenarios para subsistir.

        De los datos obtenidos hasta este momento sólo se pueden aventurar algunas hipótesis como respuesta a las siguientes preguntas: ¿de dónde proceden los primeros habitantes de Mallorca, hombres prehistóricos que se supone no conocían el arte de la navegación? ¿A qué dioses adoraban, cuáles eran sus mitos y sus explicaciones acerca del universo y del hombre? ¿Qué técnica emplearon para manipular sillares de 20 a 30 toneladas? ¿Por qué no ha quedado ningún resto de su escritura?, ¿acaso no tenían escritura? ¿Qué idioma empleaban?

 

Francisco Capacete 

Comments 1

  1. Hola a todos,
    Es sobre los toros de Costitx,¿pueden haberse realizado en Cerdeña?,no me cuadra que sean de Mallorca.
    Tomeu

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