El Juicio de Paris

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    Fue pintado por Peter Paul Rubens por vuelta del 1638. Mide 199 cm de alto y 379 cm de ancho. Esta expuesto actualmente en el Museo del Prado en Madrid.

    El mito dice que Príamo y Hécuba son reyes de Troya, y al nacer Paris, Hécuba sueña que ha dado a luz a un personaje que destruirá la ciudad. El niño es abandonado, pero sobrevive milagrosamente y se hace pastor. Años más tarde vence a sus hermanos en un combate de boxeo, es reconocido como hijo de Príamo y aceptado en la casa real.

    Por otra parte, se celebra la boda del mortal Peleo con Tetis, ninfa marina. Ofendida por no haber recibido invitación para la boda, la diosa Eris (diosa de la discordia), envía una manzana de oro al banquete nupcial, con la siguiente inscripción: «Para la más bella». Atenea, Hera y Afrodita se autoproclaman vencedoras de la competición y Zeus designa a Paris para que juzgue quién es la más bella de las tres. Cada una le ofrece, a cambio de elegirla la más bella, una cualidad: Atenea – la sabiduría, Hera – el poder y Afrodita – la mujer más hermosa de la tierra. Paris elige a Afrodita.

    La mujer más bella de la tierra es Helena, casada con Menelao, rey de Esparta y hermano de Agamenón, rey de Micenas. En las bodas de Helena y Menelao, el padre de ésta compromete a todos sus múltiples pretendientes que, en caso de que fuera secuestrada acudan en su ayuda. Paris llega a Esparta en calidad de huésped de honor y después con la ayuda de Afrodita, se fuga con Helena a Troya. Todos los pretendientes se reúnen a instancias de Menelao y su hermano y emprenden una gran expedición para vengar el rapto de Helena. Comienza así la guerra de Troya.

    Este cuadro muestra a Paris sentado con la mano en el mentón ya que es él quien tiene que decidir quien es la Diosa más bella. En la otra mano su bastón de pastor, detrás suyo su perro labrador y al fondo sus ovejas. A su lado, de pie, con la manzana en la mano está Hermes, el Dios mensajero quien fue encargado por Zeus de supervisionar el juicio. Al otro extremo vemos a las tres Diosas, a la derecha tenemos a Atenea y junto a ella en el suelo sus armas, en el centro está Afrodita acompañada de Cupido. A la izquierda tenemos a Hera y con ella su pavo real. Sobre ellas se sitúa un Amorcillo que corona a Venus, antecipando la elección del joven ya que él consideró a Venus la más hermosa.

    La búsqueda de la belleza cuando queda reducida a satisfacer el deseo puede tener graves consecuencias.