Archivo de Noviembre, 2008

Táctica y Estratégia “Mario Benedetti”

 

    Mi táctica es mirarte

aprender como sos

quererte como sos.

   

    Mi táctica es

hablarte y escucharte

construir con palabras

un puente indestructible.

   

    Mi táctica es

quedarme en tu recuerdo

no sé como, ni sé

con que pretexto

pero quedarme en vos.

  

    Mi táctica es ser franco

y saber que sos franca

y que no nos vendamos simulacros

para que entre los dos no haya telón,

ni abismos.

  

    Mi estrategia es en cambio

más profunda y más simple

mi estrategia es

que un día cualquiera

no sé como, ni sé

con que pretexto

por fin me necesites.

Un comentario

¿De dónde vengo? se preguntó el Universo

 

    Hoy en día existen gran cantidad de teorías de la ciencia acerca del origen del universo, de la vida, del ser humano, que siendo todavía teorías, es decir con muchos enigmas e interrogantes a resolver, son consideradas como teoremas e incluso axiomas de la realidad. Este es el precio, que considero bastante alto, que hemos pagado por la popularización de la ciencia.    Una de las ideas paradigmáticas más conocidas, y que la inmensa mayoría de científicos acepta, es el universo creado a partir de una gran explosión inicial, el big bang, en la que se alcanzó una enorme temperatura y una elevada densidad,  y que desde entonces se ha ido enfriando.

    El modelo de la gran explosión no sólo es el que explica de manera más coherente la expansión del universo y la existencia de la radiación de fondo cósmica, sino también es capaz de explicar como se ha creado toda la materia existente, sobretodo la abundancia de helio (el universo conocido está compuesto de un 75% hidrógeno, un 24% helio y un 1% de restantes elementos)

    Aunque es un modelo que vamos adaptando para encajar los nuevos datos que se descubren, no disponemos aún de una teoría aceptada a cerca del origen de la gran explosión. Se habla de una fluctuación cuántica sin poder explicar más porque, por ejemplo, no disponemos de una teoría de la gravedad cuántica.

    Sobre los primeros instantes, es decir aquellos que precedieron los 10-43 segundos después del inicio, solo es posible hacer suposiciones más o menos plausibles. La progresiva disminución de la temperatura llevó a que los neutrones se agruparan con los protones formando núcleos de isótopos del helio que contiene dos protones y dos neutrones, y que es estable.

    Cuando la temperatura disminuyó aún mas, al cabo de unas decenas de segundos después del inicio, los electrones, quedaron atrapados por los núcleos formando átomos. Entonces la sopa que formaba el universo se hizo transparente a la luz (antes era absorbida por los electrones libres). Quizás no sea tan desacertada la famosa  orden  de Dios  que aparece en el Génesis: ¡Hágase la luz!

    Se supone que las fluctuaciones de densidad que aparecieron en el universo primitivo, constituyeron las semillas de los cúmulos de galaxias que conocemos hoy en día, formados por centenares de miles de millones de estrellas como nuestro sol (no andaba tampoco desencaminado Giordano Bruno afirmando en el siglo XVI que habían infinitos soles y infinitos mundos, a pesar de que la Iglesia católica lo torturara y condenara a la hoguera por herejía).

    Son muchas las suposiciones que se hacen en la elaboración de la teoría del origen del universo, todas ellas intentan cubrir nuestra ignorancia en temas tan esenciales, pero gracias a ellas se mantiene la búsqueda, la belleza  y la poesía, en algo parecido debía pensar Gustavo Adolfo Bécquer, cuando escribió:

…mientras la ciencia, siempre avanzando / no sepa  do camina, /

mientras exista un misterio para el hombre, / ¡habrá poesía!.

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¿Cuál es la edad de la Tierra?

 

    Generalmente le preguntamos la edad – si nos atrevemos- a las personas, y esta curiosidad humana la hemos aplicado a todo lo que nos rodea. De tal forma que a quienes no nos responden, emprendemos nuestras pesquisas para averiguarlo.

    ¿Cuán vieja es nuestra Madre Tierra? Clair Patterson, geólogo norteamericano de Iowa, lo proclamó en 1953: 4.550 millones de años (70 millones de años más o menos).

    ¿Cómo lo hizo? En su proyecto de tesis se basó en un proceso que había observado por primera vez Rutherford en 1904. Algunos átomos se desintegraban pasando de un elemento a otro a un ritmo lo bastante previsible para que se pudiesen usar como relojes. Para calcular la edad de las rocas lo que Patterson medía era la tasa de desintegración del uranio hasta convertirse en plomo.

    Hubo muchas dificultades técnicas, de todas ellas, una se convirtió con los años en la pesadilla de la Ethyl Corporation, una empresa mundial  del petróleo, poderosa y con muchos amigos influyentes. Las muestras de Patterson quedaban invariable e inexplicablemente contaminadas con grandes dosis de plomo atmosférico en cuanto se las exponía al aire: la atmósfera que respiramos tenía plomo en suficiente y demasía abundancia, y el 90% parecía provenir de los tubos de escape de los coches.

    El plomo es neurotóxico. Si ingieres mucho, puede dañarte el cerebro y el sistema nervioso central de forma irreversible. Entre los numerosos síntomas se cuentan la ceguera, el insomnio, la insuficiencia renal, la pérdida de audición, el cáncer, la parálisis y las convulsiones, llegando al coma y la muerte.

    Para demostrar que la procedencia del plomo era de los tubos de escape de los automóviles, tenía que comparar los niveles de plomo actuales con los que había antes de 1923 – momento en que se empezó a usar el plomo para evitar el fenómeno de trepidación, conocido como golpeteo del motor-. Utilizó para ello los testigos de hielo de las capas de nieve acumuladas en lugares como Groelandia, pues las diferencias de temperatura producen leves cambios de coloración del invierno al verano, y se pueden contar en periodos de centenares y hasta miles de años.

    Lo que descubrió Patterson fue que antes de 1923 casi no había plomo en la atmósfera y que los niveles de plomo habían aumentado constantemente desde entonces. A partir de ese momento, convirtió la tarea de conseguir que se retirase el plomo de la gasolina en el objetivo de su vida. Gracias a sus esfuerzos, la gasolina plomada se retiró en Estados Unidos en 1986. Casi inmediatamente se redujo en un 80% el nivel de plomo en la sangre de los estadounidenses. Pero, como el plomo es para siempre, los habitantes actuales del país tienen cada uno de ellos, unas 625 veces más plomo en sangre del que tenían los que vivieron en el país hace un siglo.

    Y aún hoy la cantidad de plomo en la atmósfera sigue aumentando también, de una forma completamente legal, en unas cien mil toneladas al año, procedentes de las diferentes actividades industriales. Podemos recordar la actualidad y profundidad de las palabras escritas en 1855 por el jefe piel roja Seattle:

    Cada pedazo de esta tierra es sagrado para mi gente. Cada aguja brillante de pino, cada ribera arenosa… Sabemos que el hombre blanco no entiende nuestras razones. Una porción de muestra tierra es lo mismo para él, que la siguiente; para él, que es un extraño que viene en la noche y nos arrebata la tierra donde quiera que la necesite. La tierra no es su hermana sino su enemiga y cuando la ha conquistado se retira de allí. Su apetito devorará la Tierra y dejará detrás sólo un desierto.

    … Si decidiera aceptar lo haría con una condición. El hombre blanco debe tratar a las bestias de esta tierra como a sus propios hermanos. Yo soy un salvaje y no entiendo ninguna otra forma. He visto millares de búfalos muertos por el hombre blanco, para que pudiera pasar un tren. Yo soy un salvaje, y no entiendo como el humo del caballo de hierro puede ser más importante que el búfalo, el que nosotros matábamos solamente para poder sobrevivir ¿Qué es el hombre sin las bestias? Si todas las bestias fuéranse el hombre moriría de una gran depresión de espíritu. Cualquier cosa que le pase a los animales le pasará también al hombre. Todos los seres están relacionados. Cualquier cosa que acontezca a la tierra acontecerá también a sus hijos.

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La unión hace la fuerza

 

    La búsqueda de la unificación de las fuerzas fundamentales ha sido siempre un objetivo de la física de los últimos siglos. Este proceso iniciado por Newton con la fuerza de la gravitación y por Maxwel al unir electricidad y magnetismo, se vio ampliado con las fuerzas nucleares fuertes y débiles. Científicos de la talla de Einstein dedicaron gran cantidad de sus esfuerzos a intentar unir la gravitación y el electromagnetismo sin lograr resultados claros.

    Muchas veces estos esfuerzos descubren aspectos de la naturaleza que no buscamos, y que posiblemente no hubiéramos deseado encontrar. En esta situación se encontró Glashow cuando propuso una gran unificación ente las fuerzas electrodébiles y las fuerzas fuertes. Su teoría encajaba satisfactoriamente con los fotones, quarks, leptones, y otras partículas elementales que corren por nuestro universo. Pero lo más espectacular de su teoría era que el protón, núcleo del átomo de hidrógeno y pieza fundamental de nuestro universo, era inestable y se desintegraba.

   Por suerte la vida media del protón puede ser del orden de 1030 años, y  dado que la vida estimada del universo andaría por los 1010 años, nos hallamos en la maravillosa situación de que los protones que conforman nuestro cuerpo, las paredes de nuestra casa, el coche de nuestro padre y el pan que compramos al panadero, todavía no se han desintegrado.

   La inestabilidad de protón era una predicción tan interesante que desencadenó una carrera encaminada a su comprobación experimental. Ésta podía ser verdaderamente desesperante e improbable en la vida de cualquier experimentador. Lo que se debía hacer era disponer de una gran cantidad de materia para que contuviera un número muy elevado de protones del orden de 1030 para que la probabilidad de que alguno se desintegre en un tiempo razonable no sea despreciable.

   Pero ¿Cómo tenerlos todos controlados para poder registrar el suceso deseado? No se trata de una tarea fácil, ya que cualquier contaminación o cualquier reacción provocada por un rayo cósmico que incida sobre la gran masa de materia, puede causar una señal parecida. Para evitar esto, hay que trabajar con unas toneladas de materia muy pura, lo que no es sencillo y situarla a gran profundidad para que la capa terrestre que la separe de la superficie sea suficiente para absorber de manera muy eficiente cualquier contaminación por rayos cósmicos (con excepción de los neutrinos, para los cuales la tierra es casi transparente).

   A pesar de todas estas dificultades se han realizado diversos experimentos en diferentes partes del mundo, utilizando cavidades en minas o túneles bajo montañas. Todos ellos han resultado infructuosos y hasta la fecha, no se ha registrado la desintegración de ningún protón. Y he aquí una de las grandezas de nuestro Universo y de la Verdad: ¡Las cosas son como son, independientemente de que nosotros lo sepamos o lo podamos demostrar! Por descontado no se puede afirmar que el protón es absolutamente estable.

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