nada se crea, nada se destruye, todo se transforma

    Con la imagen todavía presente de la guillotina sobre la cabeza de María Antonieta, viene a mi memoria una de las muchas cabezas que rodaron en ese reinado del terror, en la Place de la Révolution (hoy Plaza de la Concordia); en mayo de 1794 el químico Lavoisier aceptaba su destino.

    La ley que causó una de las mayores revoluciones de la química fue descubierta por Antoine-Laurent Lavoisier: “La materia no se crea ni se destruye solo se transforma”. Junto con su mujer, que compartía con él la pasión por la  investigación y una inteligencia brillante, elaboraron el sistema métrico, el método de nomenclatura química, identificaron el oxígeno, el hidrógeno, y además de muchas otras aportaciones a la química, demostraron que un objeto oxidado no perdía peso sino que ganaba pues atrapaba moléculas de oxígeno del aire. Fue la primera vez que se comprendió que la materia se puede transformar pero no eliminar. Cuando quemamos un libro, la materia se convierte en ceniza y humo, pero la cantidad total de materia en el universo es la misma.

    En su caso no fue la intolerancia a las nuevas ideas lo que le llevó a la guillotina, sino que fue la crítica a uno de los agitadores políticos de la mayor revolución política en la historia de Europa. Lavoisier como miembro de la Real Academia de ciencias demostró la falsedad de una teoría sobre la combustión de un científico joven: Jean-Paul Marat, y éste nunca se lo perdonó, sediento de sangre como un vampiro no vaciló en denunciarlo a la Asamblea Nacional.

    Desearía que ocurriese lo que Benedetti nos cuenta en su Historia de Vampiros , quizás así las vidas de científicos, políticos o ciudadanos comunes estarían más protegidas. Aquí os lo transcribo:

   

    Era un vampiro que sorbía agua

por las noches y por las madrugadas

al mediodía y en la cena

  

era, ¡abstemio de sangre!

y por eso el bochorno

de los otros vampiros

y de las vampiresas

  

contra viento y marea se propuso

formar una bandada

de VAMPIROS ANÓNIMOS

  

hizo campaña bajo la menguante

bajo la llena y la creciente

sus modestas pancartas proclamaban

¡VAMPIROS BEBAN AGUA

LA SANGRE TRAE CÁNCER!

  

es claro los quirópteros

reunidos en su ágora de sombras

opinaron que eso era inaudito

  

aquel loco, aquel alucinado

podía convencer a los vampiros flojos

esos que liban boldo tras la sangre

   

de modo que una noche con nubes de tormenta

cinco vampiros fuertes

sedientos de hematíes   plaquetas   leucocitos

rodearon al chiflado   al insurrecto

y acabaron con él y su imprudencia

cuando por fin la luna

pudo asomarse, vio allá abajo

el pobre cuerpo del vampiro anónimo

con cinco heridas que manaban

formando un gran charco de agua

  

lo que no pudo ver la luna

fue que los cinco ejecutores

se refugiaban en un árbol

y a su pesar reconocían

…. que aquello no sabía mal

   

desde esa noche que fue histórica

ni los vampiros ni las vampiresas

chupan más sangre resolvieron

por unanimidad pasarse al agua

   

como suele ocurrir en estos casos

el singular vampiro anónimo

es venerado como un mártir.

8 Responses to "nada se crea, nada se destruye, todo se transforma"

  • Isaías Gamboa M. says:
  • joaquin says:
  • Alex says:
  • Manuel de Jesús Tello Bardales says:
  • ana says:
  • intuilync says:
  • Raúl says:
  • Juan Arango says:
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