¿Qué es el Color?

    Si pedimos a un físico que nos explique que es la luz amarilla, nos dirá que son ondas electromagnéticas transversales cuya longitud de onda es de unos 590 nanómetros[1], y que este tipo de vibraciones producen, cuando dan en la retina de un ojo sano, una sensación de amarillo a su propietario.

    Si seguimos preguntando, sabremos que distintas longitudes de onda producen colores distintos, pero que no todas las longitudes de onda producen la sensación de color, sino sólo las comprendidas entre 800 y 400 nm. Para el físico las ondas infrarrojas (más de 800 nm) y las ultravioletas (menos de 400 nm) pertenecen a la misma clase de fenómenos que los visibles por el ojo (entre 800 y 400 nm).

    ¿Cómo surge esta selección tan peculiar? Se trata obviamente de una adaptación a la radiación solar que es particularmente fuerte en esta zona de longitudes de onda y decae hacia ambos extremos. Pero no es así en todos los seres vivos que hoy viven en la Tierra, por ejemplo, las abejas pueden ver bien la luz ultravioleta.

    Pero volviendo a la luz amarilla: ¿es la radiación en la proximidad de los 590 nm la única en producir sensación de amarillo? La respuesta es: en absoluto. Si se mezclan ondas de 760 nm (que producen sensación de rojo) con cierta proporción de ondas de 535 nm (que producen sensación de verde) se obtiene un amarillo que es indistinguible del producido por los 590 nm. Dos superficies iluminadas de este modo -una con la mezcla y otra con luz espectral pura- producen exactamente la misma sensación, nadie puede decir cuál es cuál. 

    El diagrama de todas las mezclas de este tipo se ha representado empíricamente; se lo conoce como el diagrama cromático. Pero no existe una relación sencilla con las longitudes de onda. No existe regla general alguna en virtud de la cual la mezcla de dos luces espectrales se conjuguen en otra intermedia, por ejemplo, una mezcla de rojo y azul (de los extremos del espectro) produce púrpura, que es imposible obtener mediante una luz espectral única. Estas mezclas no funcionan del mismo modo en la percepción del sonido, pero esta flauta sonará el próximo mes.

    Si seguimos preguntando al físico cómo se produce la luz, nos dirá que, en general, es producida por los electrones, en particular por aquellos del átomo que “están haciendo algo” alrededor del núcleo. Un electrón no es rojo, ni azul, ni de cualquier otro color; lo mismo ocurre con el protón. Pero la acción de los dos en el átomo de hidrógeno, por ejemplo, produce radiación electromagnética de cierto intervalo discreto de longitudes de onda, y está es la que estimula en el observador las sensaciones de rojo, verde, azul, violeta.

    Demócrito de Abdera en el siglo V a.C. sin tener aparatos de medida comparables a los del último siglo, comprendió perfectamente esta cuestión. En una discusión entre el intelecto y los sentidos sobre qué es lo real, el primero dice: “Aparentemente, a través de vosotros los sentidos, existe el color, la dulzura, lo amargo; en realidad, sólo existen átomos y vacío”, a lo que los sentidos replican: “Pobre intelecto, nosotros te hemos prestado la evidencia de ti mismo, ¿y tú quieres derrotarnos? Tu victoria es tu derrota”.

    Nosotros hoy, 2500 años después nos preguntamos: ¿Qué sentidos utilizó Demócrito para descubrir que los átomos no tienen color?



[1] 1 nanómetros (nm) = 10-9 metros

Deja una respuesta